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Ciencia

ITER, el reactor de fusión más grande del mundo, ya tiene nueva fecha para demostrar su poder

El proyecto ITER, considerado la mayor apuesta internacional por la fusión nuclear, ha sorteado retrasos y contratiempos técnicos que aplazaron su calendario inicial. Con sus imanes superconductores, una planta criogénica del tamaño de un campo de fútbol y un presupuesto colosal, apunta ahora a 2039 como año clave para las pruebas definitivas.
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La energía de fusión nuclear es la gran promesa de un futuro limpio y prácticamente inagotable. ITER, el reactor experimental que se construye en Cadarache (Francia), debía iniciar pruebas con plasma en 2025. Sin embargo, la complejidad técnica, la pandemia y problemas en la cámara de vacío han retrasado el plan. Hoy, tras importantes avances, el consorcio internacional fija 2039 como el momento en que podrá probar la fusión con deuterio y tritio.

De la ambición inicial al nuevo calendario

El itinerario original marcaba 2025 como fecha para los primeros experimentos con plasma. En 2028 debían comenzar las pruebas de baja potencia y en 2035 las de alta potencia con deuterio y tritio. Ahora, ese horizonte se ha desplazado cuatro años: las pruebas con combustibles reales llegarán en 2039, tras ensayos intermedios en 2034 y 2036.

Desafíos técnicos inéditos

ITER es un reto sin precedentes. Su cámara de vacío, de 8.000 toneladas, exige tolerancias de apenas el 0,1 % y está fabricada con acero inoxidable y boro. Para ensamblarla, los ingenieros recurren a soldadura con haz de electrones y a modelos de inteligencia artificial que detectan defectos microscópicos. La Autoridad de Seguridad Nuclear francesa identificó irregularidades en 2022, lo que obligó a rediseñar algunos procesos.

El corazón: imanes y criogenia

Uno de los hitos recientes ha sido el avance en los imanes superconductores, piezas de 10.000 toneladas fabricadas en aleaciones de niobio y estaño o titanio. Solo alcanzan la superconductividad cuando se enfrían con helio supercrítico a -269 ºC. Para ello, Europa ha desarrollado una planta criogénica de más de 7.100 m², equipada con tanques de 26 metros de altura capaces de suministrar helio líquido y gaseoso en distintos niveles de temperatura.

Un esfuerzo verdaderamente global

Aunque la Unión Europea lidera el proyecto, en ITER participan Estados Unidos, Rusia, China, India, Japón, Corea del Sur y Reino Unido. Cada parte aporta tecnología crítica, desde componentes estructurales hasta sistemas de control. Grigory Kouzmenko, de Fusion for Energy, resume el momento actual con optimismo: “Hemos entrado en la fase más emocionante, cuando los esfuerzos de años empiezan a materializarse”.

Un paso hacia la energía del futuro

ITER no producirá electricidad comercial, pero su objetivo es demostrar que la fusión puede generar más energía de la que consume. Si lo consigue, sentará las bases para futuros reactores capaces de alimentar redes eléctricas enteras sin emisiones de carbono. Aunque el calendario se haya retrasado, la magnitud de este proyecto mantiene vivo el sueño de la energía de las estrellas en la Tierra.

Fuente: Xataka.

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