Jobs, el biopic sobre el co-fundador de Apple protagonizado por Ashton Kutcher, se estrena hoy en algunos pa√≠ses, aunque en la mayor√≠a, como en Espa√Īa o M√©xico, tendremos que esperar hasta Noviembre. Nuestro compa√Īero de Gizmodo US, Kyle Wagner, ha tenido la oportunidad de verla unos d√≠as antes y las impresiones son agridulces. Kutcher lo borda, pero la pel√≠cula no es m√°s que una exagerada colecci√≥n de clips que narra solo una parte de la vida de Jobs.

Había varias caminos que el guionista de la película, Matt Whiteley, podía haber tomado a la hora de contar la vida de Steve Jobs: presentarnos al hombre y su persona, al directivo, al visionario, una mezcla de todas esas facetas... En esta película, sin embargo, solo vemos al Steve Jobs consejero delegado. Al directivo. A Jobs al frente de una empresa. Tiene sentido, pero acaba siendo un ángulo poco original y entretenido. Una visión muy parcial del mundo Jobs.

Los primeros 40 minutos de la pel√≠cula se componen de una serie de escenas aisladas, una detr√°s de otra, sin mucha conexi√≥n entre ellas. Jobs tomando un curso de caligraf√≠a... una escena en la que queda claro que Jobs no se lleva bien con sus colegas de trabajo... otra en la que descubrimos que √©l y Wozniak son buenos amigos... Es como una colecci√≥n de hechos que el director, Matt Whiteley, y su guionista van vomitando sobre el espectador sin contexto ni hilo en com√ļn.

A partir del minuto 40, la película gana. Es la parte en la que los directivos de Apple comienzan a cuestionar el talento de Jobs. Se palpa la tensión. La sientes, te llega, te dejas llevar. Es el tramo de la película mejor conseguido (gracias en parte a la genial interpretación de Kutcher) que culmina en el regreso de Jobs para montar el equipo del Macintosh.

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Que esos escasos momentos sean los mejores de la pel√≠cula es su mayor decepci√≥n. El personaje de Steve Jobs es fascinante por su personalidad y por c√≥mo logr√≥ crear algunos de los productos m√°s influyentes de las √ļltimas d√©cadas. No vemos mucho de ese proceso en la pel√≠cula, m√°s bien detalles que solo muestran el nivel de sociopat√≠a de Jobs con la gente que le rodea y lo complicado que pod√≠a llegar a ser relacionarse con √©l. La narraci√≥n te deja fr√≠o. Se necesitaba algo m√°s.

Curiosamente, lo que más dudas había generado, la actuación de Ashton Kutcher, es justo lo que salva todo lo demás. Kutcher borda las personalidad de Jobs, sus tics, su esencia. A la hora de ver la película te olvidas del Steve real y piensas que el que estás viendo en la pantalla es el que de veras existió.

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No hay mucho m√°s que contar. Wozniak, interpretado por Josh Gad, queda apartado del foco de la pel√≠cula, pero su papel es pasable, pese a que el Woz real dice justo lo contrario. ¬ŅMerece la pena verla? S√≠, pero no saldr√°s entusiasmado. Es cierto que Jobs era un adicto al trabajo, un visionario soci√≥pata. Pero centrarse √ļnicamente en eso, en mostrar su personalidad solo a trav√©s del trabajo, te deja a medias, con un triste sensaci√≥n de oportunidad perdida.