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Ciencia

La Generación Z presume de ser nativa digital. Pero una encuesta revela que sufre la misma brecha que los ancianos frente a las estafas bancarias

Un estudio de CECA revela que el 28% de los jóvenes cree que su banco puede pedirles datos sensibles por SMS, WhatsApp o correos no oficiales. Más de la mitad reconoce saber poco de ciberseguridad y solo un tercio sigue las recomendaciones de su entidad. La conclusión es clara: crecer con tecnología no significa entenderla.
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Durante muchos años se repitió que la Generación Z, nacida entre pantallas, redes y smartphones, tenía una ventaja natural frente a cualquier reto tecnológico. Pero una nueva encuesta de CECA muestra una realidad muy distinta: cuando se trata de ciberseguridad, sus hábitos se parecen mucho más a los de los ancianos que a los de expertos digitales. Y en el contexto actual, donde el phishing evoluciona tan rápido como las apps, esa brecha puede ser especialmente peligrosa.

Un mito que se cae: los jóvenes no son tan “nativos digitales” como creíamos

La Generación Z presume de ser nativa digital. Pero una encuesta revela que sufre la misma brecha que los ancianos frente a las estafas bancarias
© Getty Images / deepart386.

La encuesta, dirigida a personas de entre 18 y 29 años, arroja un dato inesperado: el 57% de la Generación Z admite saber muy poco sobre ciberseguridad. Es un porcentaje alto para un grupo que vive conectado de manera permanente, pero no es el dato más sorprendente del estudio.

Lo que realmente hace saltar las alarmas es que el 28% piensa que su banco podría contactarles por canales no oficiales —como SMS, WhatsApp o correos no verificados— para pedirles datos sensibles relacionados con claves o movimientos de cuenta.

Este comportamiento, históricamente asociado a las personas mayores, reaparece casi calcado entre quienes utilizan el móvil para absolutamente todo… salvo para desconfiar cuando toca.

La brecha digital que comparten los extremos: jóvenes y ancianos

Los fraudes bancarios que llegan por teléfono o mensaje son conocidos por todos. Durante años, la narrativa pública se centró en proteger a los mayores, aquellos que no crecieron con tecnología y que podían caer más fácilmente en trampas digitales.

Pero el estudio revela un giro inesperado: los menores de 30 son quienes menos siguen las recomendaciones de su banco. Solo el 33,2% lo hace. En contraste, entre los mayores de 65 años ese porcentaje sube al 66%, el doble.

La paradoja es bastante evidente:

  • Los jóvenes creen dominar la tecnología, pero no aplican protocolos básicos de seguridad.
  • Los mayores se sienten menos seguros, pero son más disciplinados con las reglas.

Por qué ocurre: confianza excesiva y hábitos normalizados

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© Pexels – Ron Lach.

Parte del problema radica en cómo la Generación Z interpreta el flujo constante de notificaciones. Para ellos, lo normal es recibir mensajes de todo tipo, en cualquier app y a cualquier hora. Esa saturación crea el terreno ideal para que un mensaje fraudulento pase inadvertido entre decenas de alertas legítimas.

La familiaridad con el dispositivo no implica familiaridad con los riesgos asociados. De hecho, el exceso de confianza es uno de los factores que, según expertos en ciberseguridad, aumenta la vulnerabilidad de los jóvenes frente a técnicas de ingeniería social.

En pocas palabras: saben usar tecnología, pero no saben defenderse de ella.

Un recordatorio necesario: el banco nunca pedirá tus claves

La Generación Z presume de ser nativa digital. Pero una encuesta revela que sufre la misma brecha que los ancianos frente a las estafas bancarias
© Pexels – energepic.com.

CECA insiste en algo básico que, sin embargo, no termina de calar entre los menores de 30: ningún banco te pedirá códigos, contraseñas ni datos sensibles por un canal no oficial. Nunca.

Las recomendaciones habituales siguen siendo la mejor defensa:

  • No abrir archivos adjuntos desconocidos.
  • No pinchar en enlaces recibidos por SMS o correos dudosos.
  • Comprobar la web del banco escribiendo la dirección manualmente.
  • Y, ante cualquier duda, llamar directamente a la entidad.

No se trata solo de tecnología, sino de comportamiento. Y ahí, según la encuesta, la Generación Z tiene un reto que no puede seguir ignorando.

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