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La mejor serie de Star Wars nunca se hizo (y estaba muy por delante de su época)

Hubo un momento en el que Star Wars estuvo a punto de dar el giro más radical de toda su historia. No fue con Disney, ni con The Mandalorian, ni siquiera con Andor. Fue mucho antes, cuando George Lucas aún tenía el control absoluto de su universo y soñó con una serie adulta, oscura y ambiciosa que hoy suena casi imposible.
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Se titulaba Star Wars: Underworld y estaba destinada a cambiar para siempre la percepción de la saga. Nunca llegó a rodarse, pero durante años fue uno de los secretos peor guardados de Lucasfilm.

Un Star Wars de gangsters, corrupción y poder

El planteamiento de Underworld era claro y arriesgado: una serie de acción real ambientada entre La venganza de los Sith y Una nueva esperanza, centrada en los bajos fondos de Coruscant mientras el Imperio consolidaba su dominio.

Nada de jedis protagonistas ni aventuras para todos los públicos. La referencia creativa era explícita: El padrino, Deadwood y la estética de Blade Runner. Una historia de crimen organizado, ambición, prostitución, drogas y luchas de poder… pero en el universo Star Wars.

Rick McCallum, histórico productor de Lucasfilm, llegó a definirla como “Deadwood en el espacio”, dejando claro que no era una serie pensada para niños.

100 guiones escritos y un plan descomunal

Lo más sorprendente no es solo la idea, sino el nivel de desarrollo. Star Wars: Underworld llegó a tener cerca de 100 guiones completos y planes para una serie de hasta 400 episodios de unos 42 minutos cada uno.

Algunos episodios, según McCallum, eran “más grandes que cualquier película de Star Wars” y, en términos visuales, comparables a Avatar. El problema era evidente: hacerlo con presupuesto televisivo.

Cada capítulo necesitaba una cantidad ingente de efectos visuales, escenarios digitales y personajes CGI. En una época previa a tecnologías como el StageCraft de The Mandalorian, aquello era prácticamente inviable.

El obstáculo insalvable: el dinero

El coste estimado rondaba los 5 millones de dólares por episodio, una cifra completamente fuera de mercado para la televisión de finales de los 2000. Lucas y su equipo intentaron desarrollar nuevas tecnologías para abaratar la producción, pero no llegaron a tiempo.

En 2010, el proyecto se canceló silenciosamente. No por falta de ideas, ni de guiones, ni de ambición. Solo por una razón: era demasiado grande para existir.

Ideas recicladas… y una herencia clara

Aunque Underworld nunca se hizo, no todo se perdió. Kathleen Kennedy confirmó años después que ese material era “oro puro” y que muchas ideas se estaban estudiando para futuros proyectos.

Es difícil no ver su ADN en Andor, la serie más adulta, política y celebrada de la franquicia. Intrigas imperiales, personajes grises, opresión estructural y un tono más cercano al thriller político que a la fantasía espacial clásica.

El Star Wars que se adelantó a su tiempo

Hoy, con plataformas dispuestas a invertir cifras astronómicas y un público acostumbrado a ficciones complejas, Star Wars: Underworld quizá tendría una oportunidad. Pero llegó demasiado pronto.

Fue el Star Wars que quiso crecer antes de que la industria estuviera preparada. El proyecto que demostró que George Lucas veía más allá de su propio mito… y que, paradójicamente, murió por ser demasiado ambicioso.

Tal vez nunca la veamos. Pero su sombra sigue ahí, recordándonos que el universo Star Wars pudo ser mucho más oscuro, adulto y peligroso de lo que jamás imaginamos.

Fuente: Espinof.

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