Durante las casi tres horas que te lleva avanzar con dificultades por la nueva serie Gundam de Netflix, Requiem for Vengeance, – serie animada en 3DCG que hizo Bandai en colaboración con Safehousey que la semana pasada llegó a la plataforma, no hay mucho mérito que encontrar. Se ve mal, casi como un videojuego en desarrollo. Y suena mal, con diálogos poco naturales, y actuaciones que rara vez se condicen con los movimientos torpes de sus protagonistas animados. Sus pocos momentos de acción se sienten sin peso, para un animé mech como Gundame, y ni hablemos del intento de encuadrar el combate de la serie desde la perspectiva de la gente en el terreno del conflicto. En general, más allá de que Requiem for Vengeance tiene tan poco para decir a pesar de todo esto, en general es un inofensivo desperdicio de tu tiempo.

No es que esperábamos demasiado

Es algo extrañamente bueno. Al llegar a la serie había mucho escepticismo de los fans de Gundam sobre la idea de una serie que centrara la perspectiva de los antagonistas originales, el principado de Zeon. Y aunque la franquicia ya ha jugado con explorar la naturaleza del bien y el mal en el espectro de sus múltiples facciones, y el abuso sistemático de las estructuras del poder que puede corromper hasta a los movimientos con más nobles intenciones, en el momento en que se ambienta Requiem for Vengeance, el último mes de la Guerra de Un Año, el devastador conflicto interestelar entre la Tierra y la colonia espacial separatista Zeon retratada en la original Mobile Suit Gundam, lo que quedaba de las fuerzas armadas de Zeon estaba bajo control directo de poderes gobernantes que explícitamente los empujaban por el camino del fascismo supremacista.
La serie siempre fue clara en cuanto a los paralelos de Zeon con la Alemania Nazi aunque le haya dado a la facción una textura que va más allá de ese paralelo.
Requiem for Vengeans no tienen nada para decir sobre sus personajes más allá del hecho de que son soldados y encuentran honor en lo que hacen. Sus protagonistas jamás cuestionan por qué están peleando una guerra que claramente van a perder, más allá de los horrores que soportan a medida que su número disminuye. Su endeble caracterización empieza y termina con “somos soldados y hacemos lo que nos ordenan”.
Incluso para la audiencia que no conoce el contexto de la franquicia, pareciera que el personaje principal al que estuvieron siguiendo durante tres inútiles horas acaba siendo engañado, y entonces por primera vez Requiem intenta decir algo de importancia sobre su mundo o sus personajes. Tal vez, mejor habría sido que nunca hubiese intentado decir una sola palabra.