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La obra maestra de Brad Pitt que hoy vuelve a la televisión y sigue dejando sin aliento

Hay películas que envejecen mal y otras que, como el buen cine, parecen ganar fuerza con el paso del tiempo. El curioso caso de Benjamin Button pertenece claramente al segundo grupo. Estrenada en 2008 y considerada una de las grandes películas de su año, hoy regresa a la televisión en abierto como una excusa perfecta para redescubrir una historia tan ambiciosa como profundamente emotiva.
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Dirigida por David Fincher y protagonizada por Brad Pitt, la cinta supuso el reencuentro entre ambos tras Se7en y El club de la lucha. El resultado fue un drama romántico con tintes fantásticos que deslumbró tanto por su despliegue técnico como por la sensibilidad de su relato.

Un guion literario y una apuesta visual sin precedentes

El libreto, firmado por Eric Roth, adapta el relato homónimo de F. Scott Fitzgerald. A partir de una premisa tan sencilla como desconcertante —un hombre que nace anciano y rejuvenece con el paso del tiempo—, la película construye una reflexión melancólica sobre el amor, el tiempo y la inevitabilidad de la pérdida.

Pitt encarna a Benjamin Button, un personaje condenado a vivir la vida a contracorriente. Nacido en 1918 con el aspecto físico de un hombre de 80 años, es abandonado por su padre y criado en un asilo, donde su extraña condición es aceptada con naturalidad. A partir de ahí, la película recorre décadas de historia, guerras, viajes y encuentros, siempre bajo la sombra de un destino imposible de esquivar.

Amor, tiempo y desencuentro

El eje emocional del film es la relación entre Benjamin y Daisy, interpretada por Cate Blanchett. Su historia de amor está marcada por una cruel ironía: cuando uno rejuvenece, la otra envejece. Fincher convierte este desajuste vital en una metáfora poderosa sobre las relaciones humanas y el momento exacto —y casi siempre efímero— en el que dos personas pueden encontrarse de verdad.

Reconocimiento crítico y éxito comercial

La Academia de Hollywood lo tuvo claro: El curioso caso de Benjamin Button obtuvo 13 nominaciones a los premios Oscar, incluyendo Mejor película, Mejor director y Mejor actor. Finalmente se alzó con tres estatuillas técnicas: Dirección artística, Maquillaje y Efectos visuales, un reconocimiento lógico para una producción que supuso un hito en el uso de tecnología digital aplicada a la interpretación.

Además, fue un notable éxito en taquilla, con más de 335 millones de dólares recaudados en todo el mundo, pese a contar con un presupuesto elevado debido a la complejidad de sus efectos.

Descrita por la crítica como “un prodigio técnico y cinematográficamente emocionante”, la película sigue siendo una experiencia tan conmovedora como espectacular. Da igual cuántas veces la hayas visto: nunca es mal momento para volver a ella.

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