Ambientada en Nueva Inglaterra en 1630, esta película sigue a una familia de colonos cristianos expulsados de su comunidad. Obligados a asentarse en un bosque oscuro y aislado, pronto enfrentan fenómenos inexplicables: animales violentos, tierras infértiles, desapariciones y posesiones demoníacas. En medio de este caos, la hija mayor, interpretada magistralmente por Anya Taylor-Joy, es acusada de brujería, desencadenando una serie de eventos que pondrán a prueba los lazos familiares y su fe.
Un horror histórico y folklórico
Eggers, oriundo de New Hampshire, construye una historia profundamente arraigada en el folklore y las supersticiones de su tierra natal. Con un rigor histórico excepcional, La bruja combina elementos sobrenaturales con una crítica al integrismo religioso, creando una atmósfera sofocante que redefine el horror folk.
El guion, intrigante y original, pasó por varias manos antes de ser producido, destacando la participación de Chris Columbus, quien jugó un papel clave para que esta obra viera la luz.
Una dirección impecable
Eggers demuestra en su debut un dominio asombroso del lenguaje cinematográfico. Desde la composición de escenas hasta la tensión palpable, cada elemento está cuidadosamente trabajado para sumergir al espectador en un mundo tan auténtico como aterrador. Esta atención al detalle sería la base para sus posteriores éxitos, incluyendo su versión de Nosferatu.
Por qué verla antes de ‘Nosferatu’
La bruja no solo es una muestra del talento de Eggers, sino también una introducción perfecta a su estilo: una combinación de realismo, tensión psicológica y horror visual. Si planeas ver Nosferatu, esta película te preparará para apreciar el enfoque distintivo que Eggers aporta al género.
Disponible en Netflix y SkyShowtime, La bruja es una experiencia obligatoria para los amantes del terror.
Fuente: Sensacine