A veces el calendario de estrenos es cruel. Películas interesantes se estrenan, duran poco en cartel y desaparecen sin que apenas nadie repare en ellas. Eso es exactamente lo que ocurrió con Better Man, una propuesta ambiciosa, extraña y profundamente personal que llegó a los cines sin hacer ruido y salió aún más rápido, pese a tenerlo todo para destacar.
Un biopic que decide romper todas las reglas
Better Man no es un biopic musical al uso. No hay aquí una narración complaciente ni una sucesión de grandes éxitos enlazados sin conflicto. Dirigida por Michael Gracey (El gran showman), la película cuenta la vida de Robbie Williams desde un lugar completamente distinto: el de su propia percepción.
El mayor golpe de efecto es visual. Williams no aparece interpretado por un actor convencional, sino como un mono antropomórfico creado mediante captura de movimiento, con Jonno Davies poniendo el cuerpo. La decisión, que podría parecer un simple truco, funciona como una metáfora constante de la inseguridad, la autopercepción y el sentimiento de no encajar.

Take That, el éxito… y el vacío
La historia arranca con una infancia marcada por la ausencia y el deseo desesperado de ser querido. A los 16 años, Robbie entra en Take That, la boy band que arrasó en los 90, y pasa en cuestión de meses de ser un adolescente perdido a actuar en estadios abarrotados.
Pero el éxito no trae libertad. No puede escribir, no puede cantar lo que quiere y vive atrapado en un rol diseñado por otros. La película muestra con crudeza cómo la fama amplifica los vacíos personales y cómo las adicciones, el alcohol y la autodestrucción aparecen como una vía de escape.
Una mirada honesta y nada indulgente
Uno de los grandes aciertos de Better Man es su tono. Robbie Williams no se presenta como una víctima perfecta ni como un héroe incomprendido. El propio músico ejerce de narrador y deja claro que esta es su versión de los hechos, con contradicciones, errores y zonas incómodas.
La película no busca justificar comportamientos ni suavizar caídas. Al contrario, expone la fragilidad emocional de alguien que parecía tenerlo todo y no sabía quién era realmente.
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Un fracaso injusto… y una segunda oportunidad
Pese a una acogida crítica excelente (89 % en Rotten Tomatoes), Better Man fue un desastre económico: apenas 22,5 millones de dólares recaudados frente a un presupuesto superior a los 100. Un fracaso que no refleja en absoluto su valor artístico.
Ahora, lejos del ruido de la taquilla, la película tiene una segunda vida en streaming. Y es ahí donde probablemente encuentre al público que se le escapó: el que busca historias distintas, arriesgadas y emocionalmente honestas.
Puedes ver Better Man en Movistar Plus+. Y sí, sigue siendo una de las mejores películas del año.
Fuente: SensaCine.