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Ciencia

La sombra era el enemigo de la agrovoltaica. Una universidad española acaba de neutralizarla

Durante años, la expansión de la energía solar ha chocado con un límite muy concreto: la tierra cultivable. Instalar paneles fotovoltaicos a gran escala implica ocupar superficies agrícolas clave, algo especialmente sensible en países como España, donde el campo es un recurso estratégico. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Jaén ha dado con una solución que podría cambiar por completo las reglas del juego.
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El obstáculo principal siempre fue el mismo: la sombra. Los paneles tradicionales bloquean una parte significativa de la luz solar, lo que compromete la fotosíntesis y el rendimiento de los cultivos. La agrovoltaica surgió como respuesta a este conflicto, pero hasta ahora no había logrado un equilibrio óptimo entre producción energética y crecimiento agrícola.

El dilema de la agrovoltaica

La Unión Europea se ha fijado objetivos ambiciosos: alcanzar un 30 % de energías renovables en 2030 y la neutralidad climática en 2050. La energía solar es clave para cumplirlos, sobre todo desde que el coste de los paneles ha caído drásticamente gracias a la producción masiva de China.

El problema es que los paneles necesitan espacio, y ese espacio suele coincidir con zonas agrícolas. En este contexto, la agrovoltaica propone compartir terreno entre cultivos y paneles, pero la mayoría de las soluciones actuales siguen proyectando demasiada sombra o reducen notablemente la eficiencia energética.

La clave está en dejar pasar la luz… sin perder energía

El equipo de la Universidad de Jaén ha desarrollado un sistema que aborda directamente este conflicto. Su propuesta se basa en paneles fotovoltaicos semitransparentes capaces de dejar pasar hasta un 60 % de la luz útil para la fotosíntesis, un umbral considerado suficiente para la mayoría de los cultivos hortícolas.

La sombra era el enemigo de la agrovoltaica. Una universidad española acaba de neutralizarla
© FreePik

La innovación no está solo en la transparencia, sino en cómo se aprovecha la luz. El sistema, denominado RearCPVbif, utiliza células bifaciales junto con concentradores ópticos traseros que redirigen la luz reflejada hacia la parte posterior del panel. De este modo, se incrementa la producción eléctrica sin reducir la cantidad de luz que llega a las plantas.

Más energía sin efecto invernadero

Uno de los grandes temores de la agrovoltaica es el aumento de temperatura bajo los paneles, que podría alterar el desarrollo de los cultivos. Según el estudio publicado en ScienceDirect, las pruebas realizadas muestran que la temperatura de las células se mantiene por debajo de los 70 grados, evitando el efecto invernadero indeseado sobre el suelo agrícola.

Esto convierte a la tecnología en una opción especialmente interesante para zonas de agricultura intensiva, como el sureste español, donde la presión sobre el suelo es cada vez mayor.

La sombra era el enemigo de la agrovoltaica. Una universidad española acaba de neutralizarla
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Del laboratorio al campo real

A diferencia de otros desarrollos experimentales, esta tecnología ya ha despertado el interés de empresas y organizaciones del sector energético y agrícola. Los investigadores trabajan ahora en ensayos en cultivos reales para evaluar su impacto a largo plazo en la productividad y en la viabilidad económica del sistema.

Si los resultados se confirman, España podría convertirse en un referente en agrovoltaica avanzada: producir alimentos y energía limpia en el mismo terreno, sin que una actividad sacrifique a la otra. En un escenario de cambio climático y presión sobre los recursos, esa combinación puede marcar la diferencia.

Fuente: Xataka.

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