A pocos pasos del Puente de la Torre y la Torre de Londres, la discreta Cartwright Street podría convertirse en vecina directa del mayor complejo diplomático chino de Europa. Pekín pretende transformar el histórico Royal Mint Court, antiguo hogar de la fábrica de monedas británica, en una “superembajada” que ocuparía toda la parcela y contaría con residencias para su personal.
El plan, que implicaría una inversión de varios cientos de millones de dólares, llega en un momento delicado en las relaciones entre Reino Unido y China. Londres ha acogido a miles de ciudadanos de Hong Kong tras las medidas represivas impuestas por Beijing en los últimos años, y la propuesta ha reavivado miedos a la vigilancia y al acoso contra disidentes.
Rechazos, censuras y una decisión pendiente

China adquirió el Royal Mint Court en 2018 por unos 312 millones de dólares. Su primera solicitud para convertirlo en embajada fue rechazada en 2022 por motivos de seguridad. El proyecto fue reactivado en 2024, tras el cambio de Gobierno en Reino Unido, con la esperanza de encontrar una postura más favorable.
La última palabra la tendrá Angela Rayner, viceprimera ministra y secretaria de Vivienda, que debe decidir antes del 9 de septiembre. Mientras tanto, ha exigido a Pekín explicar por qué censuró partes de los planos remitidos para el recinto diplomático. La fecha límite para responder vence el 20 de agosto.
Para los vecinos, el problema no es solo geopolítico. A escasos metros de la parcela viven unas 300 personas, muchas en edificios cuyos balcones darían directamente al complejo diplomático. Mark Nygate, tesorero de la asociación vecinal, teme que la proximidad permita a China ejercer un control excesivo sobre la comunidad.
“El aparcamiento está separado por una simple valla de madera”, explica. “Si toman fotos o creen que alguien espía, podrían actuar amparados en sus derechos como propietarios de las tierras”. La Policía Metropolitana advierte, además, que cualquier protesta frente a la embajada podría colapsar el tráfico y afectar a las zonas turísticas cercanas.
Espionaje, derechos humanos y precedentes inquietantes
Organizaciones prodemocracia y activistas contra la represión en Hong Kong ven en la futura sede un riesgo para la seguridad de disidentes en Reino Unido. Temen que se repitan incidentes como el de Mánchester en 2022, cuando un manifestante hongkonés fue golpeado tras ser arrastrado al interior del consulado chino.
Críticos del proyecto recuerdan las acusaciones internacionales contra Pekín por operar “comisarías” encubiertas en el extranjero para vigilar a sus ciudadanos y forzarlos a regresar. En este contexto, consideran que una instalación de tal magnitud a metros de un icono londinense es una amenaza estratégica.
[Fuente: CNN en Español]