En la última década, China ha demostrado que puede competir de igual a igual con Estados Unidos en muchos terrenos tecnológicos. Sin embargo, en el tablero de la inteligencia artificial, la distancia en inversión se ha convertido en un abismo. El capital fluye en Silicon Valley como un río desbordado, mientras que en Pekín las grandes corporaciones tecnológicas parecen contener el caudal. Y en la carrera por la IA, quien no invierte, se queda atrás.
Una brecha de inversión que no deja de crecer
En los últimos cinco años, Google, Microsoft, Meta y Amazon han invertido más de 5,36 billones de yuanes, una cifra descomunal frente a los 630.000 millones que han destinado en conjunto las siete gigantes chinas —Tencent, Alibaba, Baidu, JD.com, Kuaishou, Meituan y NetEase—. La diferencia no solo es enorme, sino que se agranda con el tiempo: si en 2020 el ratio era de 1:6, ahora roza el 1:10.
El poder de los centros de datos y el efecto red
Gran parte de ese capital estadounidense se dirige a construir y ampliar centros de datos, esenciales para entrenar modelos cada vez más avanzados. Amazon planea invertir 100.000 millones de dólares y Meta otros 65.000 millones. Esta apuesta no solo incrementa la capacidad tecnológica, sino que alimenta el “efecto red”: mejores modelos atraen más usuarios, que generan más datos, lo que a su vez mejora los modelos… un círculo virtuoso difícil de romper.

China invierte menos… y adopta menos
Según un informe del Jinduan Research Institute, la adopción de la IA por parte de empresas estadounidenses alcanza el 78%, frente al 15% en China. En usuarios, la brecha también es evidente: mientras en EEUU los chatbots de IA superan los 1.000 millones de usuarios semanales activos, en China apenas rondarían los 70 millones, aunque otros estudios elevan esta cifra.
El muro de las restricciones y la estrategia empresarial
Aunque las empresas chinas podrían querer aumentar su inversión, las restricciones de exportación impuestas por EEUU limitan su acceso a chips y componentes avanzados. Sin ellos, incluso un mayor gasto sería ineficaz. A esto se suma una estrategia corporativa diferente: muchas de estas compañías destinan buena parte de sus beneficios a recompras de acciones y dividendos. En 2024, Tencent dedicó 1,68 billones de RMB a estos fines, más del doble que a su gasto de capital.
Un riesgo a largo plazo
Si esta tendencia continúa, China podría encontrarse con modelos de IA menos competitivos, una base de usuarios más pequeña y un ecosistema tecnológico incapaz de igualar el ritmo estadounidense. La “deflación de la IA” podría no ser solo un problema coyuntural, sino la antesala de una derrota estratégica en la mayor carrera tecnológica de nuestro tiempo.
Fuente: Xataka.