Si vas conduciendo un auto, siempre tendrá la culpa el ciclista. Y si el ciclista eres tú, entonces la culpa siempre la tendrá el automovilista. Pero ¿y si no es culpa de ninguno de los dos y lo que sucede simplemente es que se malinterpretan?
En un estudio que se publicó a finales del año pasado en Accident Analysis & Prevention, los investigadores quisieron ver si los automovilistas entendían las señales que hacen los ciclistas con sus manos, y digamos que a veces parecería que estuviesen hablando idiomas diferentes. El estudio llega en buen momento, porque más y más ciclistas comparten los caminos con los automovilistas, y la mala comunicación aumenta el riesgo de colisiones. En EE.UU. aumentaron en 38% las muertes de ciclistas en accidentes de tránsito en los últimos diez años.
“La confusión en torno a las señales de los ciclistas podría hacer que los automovilistas reaccionaran demasiado tarde, o que hicieran una maniobra que los ubicara directamente en la senda que sigue el ciclista”, declaró Christine Petersen, autora principal del trabajo e investigadora de la Universidad Rice. “Por ley, los ciclistas deben usar las señales de manos pero en realidad no sabemos si esas señales ayudan a los automovilistas a entender lo que está a punto de hacer el ciclista”. Por otra parte, sabemos mucho más sobre la dinámica entre los peatones y los automovilistas.
En ese contexto, Peterson y Patricia DeLucia, también investigadora de la Universidad Rice, pusieron a prueba la capacidad de los participantes para determinar qué era lo que iba a hacer un ciclista. No fue dentro del contexto real de conducir, sino que los “automovilistas” miraban videos de un ciclista que hacía señales como indicación de su próximo movimiento (señales con el brazo, movimiento de cabeza, posición en el camino, etc.) tales como girar a la izquierda, a la derecha, detenerse o seguir en la misma dirección.
Señal con el brazo
No sorprendió que los conductores utilizaran las señales con el brazo para entender la próxima acción del ciclista (en este video de la Liga de Ciclistas Estadounidenses se ven las señales estándar que se hacen con el brazo). Pero otras indicaciones que uno pensaría que son efectivas, como mirar por sobre el hombro o su ubicación en el camino, no les resultaron tan sencillas de interpretar.
La mayoría de los conductores entendían la señal del brazo extendido para indicar giro a la derecha o la izquierda. Pero el brazo doblado les resultaba más difícil. ¿Lo habrías interpretado tú? Indica, de manera legal, giro a la derecha en varios lugares, y ni el 25% de los conductores lo interpretó. Afortunadamente, la mayoría de los automovilistas entendió la señal de detenerse o ir más lento. Pero cuando se les preguntó qué señal usarían ellos mismos como ciclistas para comunicar que se detendrían o disminuirían la velocidad, muchos de ellos hicieron una señal diferente.
“Las señales que se condicen con la dirección de movimiento, como apuntar hacia dónde vas, tienen especial importancia para que las interacciones sean predecibles y seguras”, explicó Petersen. “Las señales con las manos importan, pero la claridad importa incluso más que eso”.
Tampoco ayuda que según el estudio las reglas y expectativas relacionadas con los gestos no sean iguales en todos los países, aunque los gestos sean comparables.
No te distraigas
Los investigadores también usaron el seguimiento con la vista, que mostró que los automovilistas se concentraban en la espalda del ciclista para mantenerlo siempre a la vista. Si el ciclista movía su cabeza o su brazo, entonces el conductor prestaba atención al movimiento buscando indicaciones. Pero casi todo el tiempo buscaban algo en el rostro, tal vez intentando verificar la señal mediante el contacto visual.
“Los automovilistas no están ignorando a los ciclistas”, dijo Petersen. “Más bien, están tratando de leerlos”.
No sorprende que cuando el automovilista contestaba una llamada en su teléfono celular, la precisión de lo que interpretaba disminuía a pesar de que seguían manteniendo la vista en el camino. Seguían con probabilidades de interpretar correctamente las señales, pero en general no les iba muy bien con eso.
“Distraerse no es solamente apartar la vista. Hablar por teléfono puede hacer que tardemos más en reaccionar y que no sea tan sencillo procesar lo que intenta comunicar el ciclista. El ciclista ya está en desventaja porque no tiene muchas de las señales visuales que usan los automovilistas para entender los movimientos del vehículo, como las señales de giro o de freno. Eso empeora los riesgos relacionados con las distracciones. Si el conductor no se mantiene 100% atento, es más probable que malinterprete la señal”, dijo Petersen.
Sigue con las señales
Aunque los resultados crean dudas en cuanto a si las leyes de tránsito están en línea con lo que piensan las personas, Petersen dice que las señales legales, aunque no sean perfectas, siguen siendo el método más seguro para los ciclistas. Al menos por el momento. Porque las leyes pueden mejorar. Por ejemplo, el estudio pone énfasis en que hacen falta señales más comprensibles para indicar que el ciclista se detendrá o aminorará la marcha.
“La investigación no brinda la oportunidad de repensar la comunicación e invertir en mejor educación para que los ciclistas y los automovilistas puedan entenderse mejor. Cuando se rompe la comunicación, aumentan los riesgos para todos”, concluyó Petersen.