Una tormenta de arena y hormigón

Los cinco segundos que tardó el cohete en elevarse fueron suficientes para partir y lanzar por los aires el suelo de la zona de lanzamiento, a pesar de que estuviera hecho de Fondag, un hormigón de alto rendimiento.
La teoría que baraja SpaceX es que la potencia de los motores compactó la arena bajo el hormigón presionándolo hasta reventar.
Musk dijo que el “torbellino de rocas” que se formó bajo el cohete en el despegue no dañó los motores ni sus escudos térmicos.
Aludiendo a las preocupaciones por las partículas que alcanzaron South Padre Island y Port Isabel, a 10 km de la zona de lanzamiento, Musk añadió: “los fragmentos eran básicamente arena y rocas, no eran tóxicos, fue como una tormenta de polvo, pero no queremos que vuelva a pasar”.
Inhalar polvo en una tormenta de polvo puede empeorar la función pulmonar, por lo que la FAA tendrá la última palabra.