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Ciencia

Los 6 hábitos que los niños esperan de sus padres y ayudan a evitar conflictos en la adultez

La crianza positiva busca equilibrar firmeza y amabilidad, permitiendo a los niños desarrollar habilidades socioemocionales clave. Descubre las seis conductas esenciales que los hijos esperan de sus padres para fortalecer su bienestar emocional y mental.
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Educar a los hijos es un desafío constante que requiere comprensión, paciencia y estrategias efectivas. La psicóloga Milena González, especialista en crianza asertiva y salud mental infantil, explica la importancia de la disciplina positiva en el desarrollo emocional de los niños. A través de su experiencia, destaca la necesidad de equilibrar firmeza con amabilidad y revela seis conductas que los hijos esperan de sus padres para un crecimiento armonioso.

¿Qué es la disciplina positiva? 

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© Dasha Petrenko

La disciplina positiva es un enfoque educativo que promueve el respeto mutuo y el aprendizaje emocional. No se trata de imponer normas de manera estricta, sino de enseñar habilidades socioemocionales que permitan a los niños desenvolverse en diferentes entornos. Según González, este modelo fomenta la autonomía infantil, ya que los padres actúan como guías y entrenadores de vida, ayudando a sus hijos a tomar decisiones conscientes y responsables.

La especialista utiliza la metáfora del iceberg para explicar el comportamiento infantil: solo un 20% de las acciones de los niños son visibles, mientras que el 80% restante está influenciado por factores internos como emociones, experiencias y necesidades no expresadas. Comprender esta dinámica es esencial para responder de manera adecuada a las conductas de los hijos.

Las 6 conductas clave que los niños esperan de sus padres

Corrección en privado 

Es fundamental corregir a los niños en privado para evitar avergonzarlos. Según González, reprender en público puede generar sentimientos de humillación y resentimiento, obstaculizando el aprendizaje. En su lugar, recomienda dirigirse a los niños en un espacio tranquilo y con un tono de voz sereno para que el mensaje sea comprendido de manera positiva.

Serenidad ante situaciones difíciles 

Los niños aprenden a regular sus emociones observando a los adultos. González destaca la importancia de que los padres gestionen sus propias emociones antes de reaccionar ante una conducta desafiante. Al mostrar calma, transmiten un modelo adecuado de regulación emocional y enseñan estrategias efectivas para afrontar momentos de frustración.

Evitar gritos y lenguaje agresivo 

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© Sharomka

El ambiente familiar debe ser un espacio seguro y libre de agresividad verbal. Aunque a veces la frustración puede llevar a los padres a alzar la voz, es crucial mantener un tono respetuoso. González enfatiza que el lenguaje agresivo afecta la autoestima infantil y puede generar miedo e inseguridad en los niños.

Reparar momentos de conflicto

 Si en algún momento los padres reaccionan con gritos o exabruptos, es esencial reparar el daño. Pedir disculpas y reconocer el error enseña a los niños que las relaciones se construyen sobre la comprensión y la reparación de errores. Este gesto fortalece el vínculo entre padres e hijos y fomenta una comunicación basada en la empatía.

Respetar y dignificar a los niños 

Tratar a los niños con el mismo respeto que se brinda a los adultos es esencial para su desarrollo emocional. González recalca que los niños también tienen derecho a la dignidad y que pequeños errores, como derramar un vaso de agua, no deben ser motivo de regaños desproporcionados. La paciencia y la comprensión permiten que los niños aprendan sin temor al castigo.

Fomentar lo positivo 

En vez de centrarse en lo que los niños no deben hacer, es más efectivo reforzar lo que sí se espera de ellos. González explica que dar instrucciones claras y afirmativas ayuda a los niños a entender lo que se espera de ellos, reduciendo la posibilidad de conductas no deseadas. Este enfoque, además, refuerza su autoestima y confianza.

El impacto del estrés infantil y la técnica CUIDAR 

Los niños también experimentan ansiedad y angustia, aunque a menudo los adultos minimizan estas emociones. González menciona la técnica CUIDAR, que detalla en su libro «Crianza Asertiva», como una herramienta para atender el bienestar emocional infantil. Esta metodología surge en respuesta al creciente estrés que enfrentan los niños debido a la carga académica, los cambios familiares y las interacciones sociales.

El estrés infantil puede manifestarse en físico con dolores de estómago, falta de apetito o pesadillas, así como en cambios de conducta, como regresiones en el control de esfínteres o reacciones agresivas. González enfatiza que es crucial validar estas emociones y ayudar a los niños a gestionarlas en lugar de restarles importancia.

Conclusión 

La crianza positiva permite fortalecer el vínculo entre padres e hijos, promoviendo un ambiente de respeto y comprensión. Al aplicar estos principios, se fomenta el desarrollo de niños seguros, responsables y emocionalmente equilibrados. Adoptar un enfoque basado en el respeto y la guía amorosa no solo impacta la vida de los niños, sino también mejora la dinámica familiar en su conjunto.

 

[Fuente: La Nacion]

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