Brad Pitt, Leonardo DiCaprio y Matt Damon rechazaron un papel en una película que terminó siendo aclamada por la crítica y premiada en los Oscar. Lo que parecía un proyecto destinado al fracaso resurgió y se convirtió en un clásico moderno.
La película Brokeback Mountain, basada en el cuento de Annie Proulx, narra la historia de amor entre Ennis y Jack, dos pastores en las montañas de Wyoming en los años 60. Sin embargo, antes de convertirse en el éxito que fue, la producción enfrentó dificultades para atraer a grandes estrellas.
El director Gus Van Sant fue el primero en intentar llevar la historia al cine. Conocido por su trabajo en Good Will Hunting, Van Sant buscaba un elenco de renombre para el proyecto. Durante el proceso, entrevistó a actores como Brad Pitt, Leonardo DiCaprio y Matt Damon, pero todos rechazaron la oferta.
Por qué las estrellas dijeron que no
En una entrevista con IndieWire, Van Sant explicó que ninguno de los actores parecía estar dispuesto a asumir el papel. «Nadie quería hacerlo», dijo el director, quien abandonó el proyecto después de no poder asegurar un reparto lo suficientemente fuerte.
Las razones de estos rechazos no eran claras, pero es probable que los compromisos previos de las estrellas hayan sido un factor. Tanto Pitt como DiCaprio estaban involucrados en otros proyectos en ese momento.
Después de que Van Sant se retirara del proyecto, el director Ang Lee asumió el mando. Lee optó por un elenco menos convencional, eligiendo a Jake Gyllenhaal y Heath Ledger para los papeles principales. La película, que había estado en riesgo de nunca ver la luz, se convirtió en un fenómeno.
Un éxito rotundo en taquilla y crítica
Con un presupuesto de 14 millones de dólares, Brokeback Mountain recaudó más de 178 millones en todo el mundo. La película no solo fue un éxito de taquilla, sino que también fue reconocida por la Academia, ganando tres premios Oscar en las categorías de Mejor Director, Mejor Guion Adaptado y Mejor Música Original.
A pesar de los rechazos iniciales, la película se consolidó como un hito del cine contemporáneo, destacando la dirección de Ang Lee y las interpretaciones de Gyllenhaal y Ledger.