Foto: Apple

Apple ha presentado hoy algo que a los entusiastas de la manzana les trae sin cuidado, pero que la compañía necesitaba desesperadamente: un iPad para estudiantes. El nuevo dispositivo busca ser la piedra angular en la estrategia de Apple para ganar las aulas, una batalla que por cierto va perdiendo.

Las ventas de equipos para el mercado educativo en Estados Unidos (un sector conocido como K-12) siguen aumentando de manera sostenida alrededor de un 18% año tras año.En otras palabras, los colegios se van modernizando poco a poco. Eso siempre es bueno.

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El problema (para Apple) es que Google domina el mercado K12 de sistemas operativos por un margen muy amplio. Según datos de un estudio realizado por Futuresource Consulting, los Chromebook copan un 59,6% del mercado educativo en Estados Unidos, seguidos de equipos Windows con un 25,6%. Apple ostenta la tercera y cuarta posición de este mercado, pero con unos porcentajes muy bajos: 10,6% para iOS y 3,5% para MacOS.

En el resto del mundo a los Chromebook les cuesta mucho más despegar, pero a Apple no le va mucho mejor. Windows domina las aulas con un 65% de cuota de mercado seguida por un 17% de Android, un 9% de iOS y un 6% de Chromebooks.

El Chromebook Tab 10, un tablet con Chrome OS. Foto: Acer

El precio es clave

El mercado educativo es un terreno completamente diferente del doméstico y mucho más complejo para Apple. La razón es el precio. Salvo excepciones, los colegios tienen que apurar mucho sus presupuestos destinados a tecnología. El segmento que más crecimiento ha experimentado en 2016 es el de los dispositivos por debajo de los 300 dólares.

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El nuevo iPad cuesta 299 dólares con el descuento a estudiantes ya aplicado. A priori pasa el filtro de los 300, pero por muy poco. Encima hablamos del dispositivo pelado. Si añadimos un stylus (49 dólares en el caso del nuevo Logitech Crayon) y unos 20 euros de un teclado bluetooh lo más sencillo posible, el precio ya sube a los 370. Incluso si prescindimos del stylus, el iPad se enfrenta a Chromebooks con precios que pueden caer hasta los 120 o 150 dólares. Por mucho que la experiencia de usuario sea más fluida, es muy difícil superar eso.

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Por supuesto, las especificaciones de hardware del iPad no son las mismas que las de un Chromebook de 120 dólares, pero en el entorno de un aula no importa mucho si el procesador es capaz o no de ejecutar un videojuego. Lo importante son las aplicaciones que conectan al profesor con los alumnos.

Foto: Apple

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Las aplicaciones

Exsieten decenas de aplicaciones educativas en la Apple Store, pero pocas ofrecen un entorno estable para el estudio. Apple ha hecho algo bien hoy, y es presentar precisamente una suite de aplicaciones diseñadas ex profeso para gestionar el flujo de trabajo entre alumnos y profesor y permitir a este asignar tareas o corregirlas.

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iOS no es ni mucho menos la única plataforma en ofrecer este conjunto de herramientas. Google ofrece su propia versión de estas aplicaciones con una eficacia similar a la que se usa en entornos corporativos. Microsoft es también veterano en desarrollar plataformas de estudio y aprendizaje coordinado para Windows. Ni siquiera el programa de Apple para enseñar a programar en iOS está solo. Google y Microsoft tienen sus propias versiones.

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Apple añade varios pluses muy interesantes en forma de aplicaciones de música, arte y la posibilidad de jugar con su plataforma de desarrollo de realidad aumentada, que tiene un potencial enorme en el entorno educativo. Veremos si todas estas guindas en su pastel educativo logran inclinar la balanza hacia el lado de Apple. De momento les queda mucho camino por recorrer.