Los humanos no sabemos si hay seres inteligentes más allá de la Tierra, pero si existen es posible que ellos sí sepan que aquí estamos. Nuevas investigaciones muestran que los sistemas de radar en los aeropuertos comerciales y militares enuncian nuestra presencia a todo extraterrestre con capacidad de escuchar.
Lo que sugieren los resultados preliminares de un trabajo encabezado por Ramiro Caisse Saide, candidato al doctorado en astrofísica de la Universidad de Manchester es que los extraterrestres que haya a una distancia de hasta 200 años luz, teóricamente podrían detectar las señales electromagnéticas que emiten los centros globales de tráfico aéreo como el Aeropuerto Internacional John f. Kennedy de nueva York y el Aeropuerto Heathrow de Londres. Los sistemas militares de radar también son detectables, y gracias a su patrón singular estas señales se verían como “claramente artificiales a quien estuviera observando desde distancias interestelares con potentes radiotelescopios”, declaró Caisse Saide.
“De hecho, las señales militares pueden parecer hasta cien veces más potentes desde determinados puntos del espacio, dependiendo de dónde esté ubicado el observador”, añadió. “Nuestros hallazgos sugieren que las señales de radar – que produce sin intención cualquier planeta con tecnología avanzada y un sistema complejo de aviación – podrían actuar como señal universal de la existencia de vida inteligente”. Sin embargo, hay que señalar que llevará muchos más años para qe las señales lleguen a cualquier civilización extraterrestre ubicada a 200 años luz de la Tierra. Los aeropuertos y las operaciones militares empezaron a emitir señales de esa potencia desde la década de 1950 por lo que la máxima distancia a la que podrían detectarlas los extraterrestres sería de unos 75 años luz, en cualquier dirección.
Como vivimos en un universo antiguo e incomprensiblemente vasto con miles de millones de billones de planetas y lunas, es razonable suponer que no somos los únicos seres inteligentes que lo habitamos. Desde hace más de 150 años la humanidad ha buscado contactarse con extraterrestres. El primer intento real de comunicación sucedió en 1974 cuando los astrónomos enviaron al espacio una señal de radio con un potente transmisor del Observatorio Arecibo de Puerto Rico. La señal, conocida como mensaje Arecibo, consiste de un código binario que transmitía información sobre la química básica de la vida, la estructura del ADN, la ubicación de la Tierra en el sistema solar y hasta un rudimentario dibujo de una figura humana. Pero si lo recibió algún extraterrestre, nunca recibimos respuesta.
Insistir y persistir
Eso no desalentó a los científicos. Los que trabajan en la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) lo hacen de manera pasiva, rebuscando señales electromagnéticas en el espacio que no tengan explicación en algún fenómeno natural. Otros han sido más activos, al transmitir intencionalmente señales o mensajes al espacio, como sucedió con el de Arecibo. Son esfuerzos que se conocen como METI (Mensajes a Inteligencia Extraterrestre) o CETI (Comunicación con Inteligencia Extraterrestre). Sin embargo, no es una idea que les pareca buena a todos, ya que los detractores señalan que decirles a los extraterrestres dónde estamos podría tener consecuencias desastrosas si esos seres tienen la capacidad de causar daño a la humanidad o al planeta.
La idea asusta, pero tal vez asusta más el hecho de que la Tierra anuncia a gritos que aquí estamos, y dónde, si hay civilizaciones extraterrestres capaces de detectar señales de radar. para tener una idea de lo ruidoso que es nuestro planeta, Caisse Saide y su equipo simularon cómo se detectarían las señales de radar que proliferan, a lo largo del tiempo y el espacio y luego analizaron qué tan detectables serían desde estrellas como Barnard y AU Microsopii, que son estrellas ubicadas a entre 6 y 32 años luz del sol, respectivamente.
Hallaron que los sistemas de radar de los aeropuertos que barren los cielos detectando aeronaves para informar al control de tráfico aéreo, envían una señal de radio combinada lo suficientemente potente como para que la detecten extraterrestres que estén a una distancia de hasta 200 años luz si utilizan telescopios similares al radio telescopio Green Bank de Virginia del oeste. Es una distancia enorme. El planeta potencialmente habitable más cercano, fuera de nuestro sistema solar – Proxima Centauri b – está a solo 4 años luz de nosotros y aún así le llevaría decenas de miles de años a la nave espacial más avanzada llegar hasta allí. Las señales de los sistemas militares de radar de la Tierra son más débiles pero más concentradas y direccionadas, lo que crear un patrón artificial evidente parecido al haz de luz de un faro que recorre los cielos.
Sin embargo hay que destacar qe llevaría muchos años más para que las señales llegaran a cualquier civilización extraterrestre ubicada a 200 años luz de la Tierra. Porque la máxima distancia a la que hoy podrían detectarnos es de unos 75 años luz. El estudio de todos modos muestra algo importante: en unos 125 años luz más, los extraterrestres ubicados en un planeta a 200 años luz podrían detectar las señales de nuestros aeropuertos.
Si entendemos cómo podrían enterarse los extraterrestres inteligentes de que estamos aquí, también podríamos entender mejor cómo buscarlos, según Caisse Saide. Identificar nuestras tecno firmas o señales detectables de tecnología podría ayudar a los astrónomos a saber qué hay que buscar. Al mismo tiempo “aprenderíamos algo valioso, como la forma de proteger el espectro de radio para las comunicaciones, y cómo diseñar futuros sistemas de radar”, explicó Michael Garrett, profesor de astrofísica de la Universidad de Manchester. “Los métodos para detectar estas débiles señales puden también usarse en astronomía, defensa planetaria, e incluso para monitorear el impacto de la tecnología humana en nuestro entorno espacial”.
Caisse Saide dijo también: “De este modo nuestro trabajo respalda la gesta científica por responder a la pregunta de si estamos solos, apoyando los esfuerzos prácticos por gestionar la influencia de la tecnología en nuestro mundo, y más allá”.