Una mujer de 37 años pensaba que sus moretones se debían al uso de un masajeador, pero la causa era más extraña de lo que se podía esperar. En un informe reciente, los médicos documentaron que la mujer sufría de escorbuto.
Los médicos de la Universidad de Pensilvania brindaron detalles en un trabajo publicado el mes pasado en el New England Journal of Medicine como parte de un segmento habitual en el que se informa sobre casos complejos para la medicina. Los moretones de la mujer eran solo la primera señal de problemas de salud que iban empeorando y que eventualmente hicieron que terminara en el hospital. Afortunadamente, tras varias pistas falsas, los clínicos diagnosticaron correctamente que la mujer sufría deficiencia de vitamina C y pudo recuperarse.
El culpable era otro
Según el informe, la mujer fue a la sala de emergencias después de sufrir dolor agudo, hinchazón y moretones en la parte superior de su rodilla izquierda, y sus síntomas habían empezado después de usar un masajeador eléctrico en el área. Tenía una mutación genética que aumentaba su riesgo de formar coágulos de sangre, y la trataron con anticoagulantes. También, sus menstruaciones eran muy abundantes. Cualquier persona podría lastimarse si aplica demasiada presión con un masajeador, y como los análisis iniciales no encontraron ninguna otra razón para sus síntomas, la enviaron a casa y le dijeron que dejara de usar el masajeador.
Sin embargo, pasadas unas semanas debió ir otra vez a la sala de emergencias porque habían aparecido síntomas nuevos: mareos y fatiga. La hospitalizaron y los médicos sospechaban que sufría de anemia por falta de hierro. Luego la enviaron a casa con prescripciones de píldoras de hierro e infusiones semanales endovenosas, también de hierro.
Pero a pesar del tratamiento, su anemia y su salud en general empeoraban. Visitó la sala de emergencias nuevamente, seis semanas después, con dolores de pecho, sudores nocturnos y un rápido descenso de peso de unos 7 kg. Ahora tenía el pulso acelerado y bajo nivel de oxígeno en sangre, por lo que la dejaron hospitalizada en la unidad de cuidados intensivos.
Los médicos determinaron que tenía hipertensión pulmonar, un tipo de presión sanguínea peligrosa que afecta a las arterias de los pulmones y el lado derecho del corazón. Pero todos los análisis que le hicieron no indicaban con claridad cuál era la causa de su enfermedad.
Durante todo ese tiempo su pierna izquierda seguía con moretones e hinchazón. Cuando le revisaron las dos piernas, hallaron manchas descoloridas y vello enrulado, y nódulos blandos de color púrpura en sus encías. Pero ahora, a diferencia de los síntomas generales de antes, los problemas que presentaba señalaban a algo muy específico que en nuestros tiempos es infrecuente: el escorbuto.
Cuando le preguntaron, la mujer admitió que hacía años que evitaba comer cítricos porque había tenido un episodio de ronchas en aquel entonces, que atribuyó a la ingesta de cítricos. No detectaron que hubiera vitamina C en su organismo, por lo que de inmediato le suministraron suplementos.
A los dos días ya pudo dejar la unidad de cuidados intensivos, y poco después también salió del hospital. En los meses siguientes su salud fue mejorando y los análisis posteriores mostraron que los problemas del corazón también se habían resuelto.
Infrecuente, pero existe
Gracias al conocimiento general de que necesitamos dosis regulares de vitamina C en la dieta, el escorbuto ya no es ese peligro fatal que era hace unos siglos.
Sin embargo, los médicos ocasionalmente se encuentran con un caso de escorbuto. Hay también estudios que sugieren que últimamente los casos de escorbuto aumentaron en EE.UU., en particular en grupos vulnerables como niños con problemas sensoriales, gente mayor y personas que no ingieren frutas y vegetales.
Con todo, este fue uno de los casos más extraños porque la hipertensión pulmonar usualmente no tiene que ver con el escorbuto. Los autores del trabajo señalan que a menudo es difícil diagnosticar el escorbuto porque, tal como en este caso, las primeras señales suelen ser síntomas no específicos, que potencialmente pueden tener diversas causas. Por lo tanto, y aunque sea infrecuente, los médicos esperan que su informe les brinde a otros colegas la información valiosa de que sigue habiendo casos de escorbuto.
“Este caso sirve como recordatorio de que el escorbuto sigue apareciendo en EE.UU. y destaca su potencial gravedad y características clínicas”, escribieron.