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Ciencia

Los orígenes de la lepra son más extraños de lo que pensábamos

La más reciente investigación complica la narrativa sobre cómo llegó la lepra a las Américas.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Una de las enfermedades más antiguas del mundo tiene una historia más compleja de lo que se esperaba. Un trabajo de investigación que se publicó hoy revela que antes de que llegaran los europeos ya había una forma de lepra que afectaba a las personas en las Américas.

Un gran equipo internacional de científicos estuvo a cargo del trabajo que se publicó en Science el jueves. Hallaron evidencia de ADN de Mycobacterium llepromatosis – una especie bacteriana recientemente descubierta y que causa lepra – que ya infectaba a las personas en América del norte y el sur hace más de 1.000 años, mucho antes de la colonización europea. Los hallazgos contradicen la creencia de que los europeos fueron los que trajeron la lepra al Nuevo Mundo.

Es tan notoria la reputación de la lepra como destructora del ser humano que aparece reiteradas veces en la Biblia (sin embargo, en algunos casos podrían referir a otras afecciones). Estas bacterias pueden causar una infección crónica en la piel y las células nerviosas, aunque los síntomas como las llagas y las lesiones pueden tardar años en aparecer. Si no se trata con antibióticos la infección puede dañar progresiva y permanentemente a estas células, lo que lleva a discapacidad de por vida y a otras graves complicaciones.

La lepra, conocida también como enfermedad de Hansen, tiene su causa principalmente en la bacteria Micobacterium leprae. Pero en 2008 los científicos descubrieron que también puede causarla una especie similar, M. lepromatosis. La lepra por M. lepromatosis parece ser más infrecuente que la que causa la primera bacteria mencionada, y los casos predominan en América del norte y del sur. Se sabe poco acerca de ella, en parte porque no es fácil cultivar estas especies en laboratorio (como sucede con los virus, las bacterias que causan la lepra solo pueden replicarse en el interior de las células vivas).

¿Cuánto hace que circula en las Américas?

El autor del trabajo es Nicolas Rascovan, especializado en la evolución de enfermedades humanas. Con su equipo decidió mirar más de cerca a estas bacterias después de haberlas descubierto.

“Nos interesamos cuando inesperadamente encontramos ADN de M. lepromatosis en los restos de una persona de la antigüedad de América del norte”, le dijo a Gizmodo Rascovan, investigador del Instituto Pasteur de París. “Eso hizo que nos preguntáramos cuánto hace que circula en el continente, cuánto se había propagado antes de que hubiera contacto con los europeos, y qué diversidad podría seguir teniendo hoy”.

Analizaron cientos de muestras que recolectaron de personas de estos tiempos (la mayoría, pacientes de lepra) y muestras de ADN antiguo que recuperaron de personas de las Américas, anteriores al contacto con europeos. Tres de esas muestras antiguas dieron positivo para la bacteria, de personas que vivieron en lo que hoy es Canadá y Argentina.

“Desde hace mucho tiempo se cree que los europeos trajeron la lepra a las Américas, y es verdad en el caso de la M. leprae. Pero nuestro trabajo muestra que al menos una de las dos especies que causa la lepra – M. lepromatosis – ya estaba en este continente siglos antes y probablemente había evolucionado localmente durante miles de años”, explicó Rascovan. “Esto cambia esencialmente la forma en que en tendemos la historia d ela enfermedad en las Américas”.

Gracias a los antibióticos y mejoras sanitarias la lepra es infrecuente en caso todo el mundo (solo unos 200 casos se documentan en EE.UU. cada año). Pero sigue siendo un problema para la salud pública en algunos países, donde se informan más de 200.000 casos al año, en el nivel global. Los hallazgos de los investigadores pueden complicar tanto el pasado como el futuro de la lepra.

La mayoría de los casos de nuestros tiempos de M. lepromatosis se vinculaban a un linaje específico o clado de bacterias que se propagó recientemente, pero el equipo también identificó otros clados que probablemente hayan estado evolucionando independientemente en las Américas durante más de 9.000 años. Eso sugiere que las bacterias han estado ocultas en animales, pero es un misterio (en EE.UU. la forma clásica de lepra se ha vinculado en ocasiones al contacto con los armadillos). Aunque la M. leprae sigue siendo la causa d ela mayoría de los casos de lepra en todo el mundo, su prima no tan famosa por cierto tiene potencial para convertirse en un riesgo mayor.

“Dada su diversidad y propagación, la M. lepromatosis podría ser un patógeno emergente con dinámicas diferentes a las de la M. leprae” dijo Rascovan.

Más preguntas que respuestas

Como suele suceder en el mundo de la ciencia el trabajo del equipo hizo surgir más preguntas que respuestas. Esperan encontrar los reservorios de animales donde las bacterias potencialmente han estado circulando todo este tiempo, por ejemplo, para rastrear su traslado desde las Américas a otras partes del mundo. Ahora creen que la cepa de M. lepromatosis llegó a las islas británicas en algún momento del siglo 19, donde hoy sigue infectando a las ardillas rojas. Pero todavía no se sabe cómo es que llegó a Asia, donde se han documentado casos.

“Todo esto sugiere que no se trata de que esté casi relegada al olvido la enfermedad, sino también el patógeno, cuya historia y propagación recién ahora estamos empezando a entender”, dijo Rascovan.

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