Este cómic one-shot de Marvel explora la vida del enigmático Jedi wookiee de la serie, ofreciendo una visión más profunda y melancólica de un personaje subutilizado.
En Kelnacca, escrito por Cavan Scott y con arte de Marika Cresta, Ariana Maher y Jim Campbell, el personaje sigue siendo una figura taciturna. La historia se centra en la perspectiva de otro Jedi, Yarzion Vell, quien recuerda sus experiencias con Kelnacca. A través de flashbacks, el cómic explora la pérdida y la forma en que los Jedi lidian con ella, mientras Vell narra sus recuerdos al final de su vida.

Kelnacca y su deber como Jedi
Cuando conocemos a Vell, es después de la destrucción de Starlight Beacon, que vio la muerte de su maestro. Kelnacca aparece de manera silenciosa y retoma el deber Jedi de evitar apegos, demostrando el frío profesionalismo que caracteriza a los Jedi. Este enfoque resalta una distancia emocional en Kelnacca, similar a la que se percibe en la serie. El lector debe inferir la verdadera naturaleza del personaje a través del silencio y la perspectiva de Vell, quien relata sus recuerdos tanto como anciano como cuando era joven Padawan.
Aunque algunos lectores podrían haber preferido un desarrollo más explícito del trasfondo de Kelnacca, el cómic ofrece una revelación importante sobre él. Durante los recuerdos de Vell, se explica que los tatuajes en la cabeza de Kelnacca reflejan una práctica cultural de su especie: tatuar el nombre de una gran figura mentora como señal de respeto. En el clímax del cómic, se revela que los tatuajes y la cabeza rapada de Kelnacca en The Acolyte son su forma de honrar esta tradición por Vell.

Esta revelación tiene dos implicaciones importantes. Primero, ofrece una visión más matizada del apego Jedi, que no es simplemente blanco o negro. Segundo, resalta cómo Kelnacca, a lo largo del cómic, se muestra como alguien que sabe cuándo intervenir y estar presente en momentos cruciales: desde su intervención en la vida de Vell hasta la toma de Vell como Padawan. Este ciclo refleja el apogeo espiritual de los Jedi en la Alta República, contrastando con su declive en The Acolyte.
En The Acolyte, Kelnacca, traumatizado por los eventos en Brendok, se encuentra aislado y abandonado por los Jedi, en parte debido a la falta de información completa sobre la situación. Su muerte en Khofar a manos del Stranger ocurre sin el apoyo de la Orden, que llega demasiado tarde. Esta situación añade una capa de tristeza a su final, y refuerza la crítica subyacente sobre el estado de los Jedi en la serie.
En resumen, el cómic Kelnacca proporciona una reflexión melancólica sobre el personaje, su papel en el universo Jedi y su trágico final. A través de su historia, se profundiza en los temas de apego y pérdida, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la vida y el legado de Kelnacca.