Lo que prometía ser un verano dulce para los productores de melón y sandía se ha convertido en un desafío. La temporada empezó tarde, pero con fruta de gran calidad. Sin embargo, la abundancia de oferta y una demanda que no despega han provocado una caída de precios más pronunciada de lo habitual. El sector advierte de que, si no cambia el panorama, muchos agricultores podrían no cubrir gastos.
Una caída más intensa que otros años
Los datos del Ministerio de Agricultura muestran que, a finales de julio, los precios en origen se situaban en 24,14 €/100 kg para la sandía y 33,34 €/100 kg para el melón, un 21 % y 25 % menos que la media, respectivamente. En solo una semana, las cotizaciones cayeron un 26,1 % en el caso de la sandía y un 16,8 % en el del melón.

En campañas anteriores, el patrón era claro: precios altos al inicio —en torno a 80 €/100 kg para la sandía y hasta 120 € para el melón “piel de sapo”—, estabilización a mitad del verano y un descenso gradual hacia finales de agosto. Este año, en cambio, el descenso ha sido más brusco y ha situado las cifras por debajo del promedio de los últimos cinco años.
Un mercado saturado y una demanda débil
El retraso en el arranque de la campaña no ha impedido que la producción sea abundante y de buena calidad. Sin embargo, la demanda no ha crecido al mismo ritmo, lo que ha provocado acumulación de producto en el mercado.

Andrés Góngora, de COAG, explica que la climatología ha favorecido la calidad de la sandía, pero “el mercado no tiene capacidad de asumir lo que se está produciendo”. El exceso de oferta ha empujado los precios a la baja, y la situación no es exclusiva de estas frutas: el aceite y los cereales viven problemas similares.
Riesgo para la rentabilidad de los agricultores
La combinación de alta producción y ventas lentas puede llevar a precios tan bajos que no permitan recuperar los costes de cultivo. Esto genera incertidumbre para los productores, que dependen de la estabilidad del mercado para planificar futuras campañas.
En este contexto, la evolución de la demanda durante agosto será clave para determinar si el melón y la sandía cierran la temporada en positivo o si, por el contrario, se convierten en un nuevo ejemplo de los retos que enfrenta el sector agrícola español.
Fuente: xataka.