He estado trabajando con Los Cuatro Fantásticos durante más de cuarenta años. Y eso, puramente porque he guardado dibujos mío desde mi época escolar, cuando ponía a prueba mi habilidad para dibujar a estos personajes. El primer comic de Los Cuatro Fantásticos que compré probablemente haya sido el repackaging de Power Records del origen del equipo narrado por Roy Thomas y John Buscema en un relato llamado “The Way It Began!” (originalmente del Número 126 de Los Cuatro Fantásticos de septiembre de 1972). Este libro y disco de 1974 estableció la presencia permanente del grupo de Marvel en mi vida. Ingresé de lleno en sus cualidades dinámicas de caracterización y rencillas.

En mis primeros años conseguía números de esa serie rogándoles a mis padres cada vez que iban a comprar al mercado. Esa era mi única opción. Pasaron cinco años de ruegos hasta que al cumplir mis diez años empezaron a darme un dólar a la semana, mi dinero propio. Era poco, antes como ahora, pero eso formaba parte de tener padres nacidos en la década de 1920, que no conocían la inflación. Mi fascinación con Los Cuatro Fantásticos era por medio de cómics, de artistas como John Buscema, Rich Buckler, George Pérez y Keith Pollard, con tinta aplicada por la mano cuidadosa y hábil de Joe Sinnott, que mantenía consistente las imágenes de los personajes y el libro.

Un poco de historia de Los Cuatro Fantásticos

El aspecto original y definición de Los Cuatro Fantásticos era de Jack Kirby, y logré tener muchas reimpresiones como Marvel’s Greatest Comics, y libros de historia como Comix: A History of Comic Books in America, de Les Daniels, y Origins of Marvel Comics de Stan Lee y sus numerosos volúmenes luego para Fireside Books. Pronto entendí el valor único del estilo e interpretación de los personajes que tenía Jack. Supe de Jack Kirby cuando tenía cinco años porque el final de su (tercera) intervención en DC Comics se superpuso con su (tercera) intervención en Marvel, justo cuando empecé a conseguir cómics con mayor regularidad en 1975. Lo distintivo de Kirby se aplicaba a muchos comics de Marvel en las cubiertas de esa época, en particular en Los Cuatro Fantásticos aunque él no hacía las ilustraciones del interior. Me atrapó su trabajo.
Fui evolucionando en mi camino hasta definir mi propia identidad artística, y absorbía virtualmente todo lo que caía en mis manos. Pasó mucho tiempo hasta que decidí que me inclinaría hacia el realismo, y jugué imitando los estilos de diversos artistas. El de Kirby siempre era divertido para trabajar, peor jamás pensé que sería un enfoque mío en realidad. Era una influencia constante en mi forma de ver la vivacidad del arte en los superhéroes, y era la clave de la forma que adoptaba su naturaleza.