Saltar al contenido
Ciencia

Misterio resuelto: las piedras que se mueven solas

Lograron develar el misterio.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Racetrack Playa, en medio del desierto de California, es el lecho seco de un antiguo lago del Valle de la Muerte. Durante décadas la ciencia – y también los visitantes – se ha preguntado por qué las grandes piedras logran moverse por sí mismas sobre la agrietada superficie, dejando surcos de cientos de metros. Incluso las piedras más grandes cambian de posición a pesar de sus 300 kg. y sin que haya intervención humana.

Las diferentes teorías proponían respuestas como la de fuertes vientos, o fuerzas magnéticas. También hubo quienes señalaban que todo se debía a acciones de la vida extraterrestre. Pero el fenómeno intrigaba, además, por lo imprevisible. La evidencia estaba allí: los surcos en el suelo. Pero no había testigos que presenciaran el movimiento de las piedras.

Fue en 2011 que Richard D. Norris y James M. Norris lanzaron la iniciativa Slithering Stones (piedras que se deslizan, o piedras navegantes, en inglés). Los dos primos instalaron cámaras y rastreadores GPS en varias rocas, más una estación meteorológica HD. Suponían que su estudio llevaría varios años pero en 2013 pudieron captar imágenes del movimiento de más de 60 rocas que se desplazaban al mismo tiempo. La distancia recorrida por algunas superaba los 200 metros. En 2014, Live Science compartió un video del movimiento de las piedras.

Todo esto motivó que el Valle de la Muerte recibiera muchos visitantes deseosos de ser testigos del fenómeno. Pero sus posibilidades son mínimas porque para que las piedras se muevan, se requieren condiciones muy específicas. Además, el turismo afecta al entorno porque cuando los visitantes pisan el lecho seco o mueven rocas, el fenómeno podría verse afectado. Por eso las autoridades del Parque Nacional del Valle de la Muerte recomiendan no tocar las piedras y proteger el lugar para su preservación.

Diseño Sin Título 2025 08 14t142534.319
© Nickolay Stanev – shutterstock

El estudio

Al analizar las imágenes pudieron ver que no había fuerzas misteriosas ni huracanes que movieran las piedras, sino más bien, una muy precisa combinación de hielo, agua, y viento suave. En invierno, las lluvias formaban un estanque poco profundo, y al caer la noche el agua se congelaba, formando una delgada capa de hielo. Pero al amanecer, el sol comenzaba a derretir el hielo y se formaban placas que, impulsadas por suaves vientos, empujaban a las rocas a una velocidad de unos 2 a 5 metros por minuto. Los surcos seguían siendo visibles durante meses o años.

Según National Geographic, se trata de un proceso que depende de condiciones muy especiales, y es por eso que las piedras se mueven solamente cada dos o tres años. Las rocas de base rugosa dejan líneas rectas, y las de base lisa forman surcos serpenteantes.
El fenómeno, visualmente atractivo, plantea preguntas:. ¿Hay procesos naturales que todavía desconocemos? En este caso la razón del movimiento de las rocas es por la interacción entre elementos aparentemente simples —agua, temperatura, viento— que genera dinámicas sin intervención humana.

Así se resolvió un misterio histórico y al mismo tiempo, se pudo entender mejor la interacción entre el clima y la geología en entornos extremos. Las variaciones más pequeñas en temperatura, humedad y viento, pueden dar lugar a fenómenos que tienen explicación, pero parecen misterios. A pesar de que se resolvió el misterio, el lugar sigue resultando atractivo para el turismo. El Valle de la Muerte es evidencia de que no hace falta una fuerza descomunal para poder mover rocas de 300 kilos.

 

[Fuente: Infobae]

Compartir esta historia

Artículos relacionados