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Natalia de Molina defiende una actuación sin armaduras

La actriz reflexiona sobre el oficio de interpretar, el éxito y la precariedad del sector audiovisual durante su paso por el podcast de SensaCine. Con motivo del estreno de la segunda temporada de Marbella. Expediente Judicial, Natalia de Molina reivindica la vulnerabilidad como una forma de fortaleza creativa y vital.
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En un sector donde la fortaleza suele confundirse con dureza, Natalia de Molina defiende justo lo contrario. La actriz, una de las intérpretes más sólidas de su generación, visita el podcast Otra Ronda de SensaCine para hablar de su nuevo proyecto televisivo y, de paso, dejar una reflexión poco habitual sobre actuar, exponerse y sostener una carrera sin perder el equilibrio personal.

De promesa a referente del cine español

En 2013, el nombre de Natalia de Molina empezó a sonar con fuerza tras protagonizar Vivir es fácil con los ojos cerrados, dirigida por David Trueba y compartiendo pantalla con Javier Cámara. Desde entonces, su carrera no ha dejado de crecer: dos premios Goya, varias nominaciones y una presencia constante en proyectos que apuestan por personajes complejos y poco complacientes.

Ese recorrido es el que la ha llevado ahora a incorporarse a la segunda temporada de Marbella. Expediente Judicial, disponible en Movistar Plus+, donde interpreta a Carmen Leal, una fiscal antidroga decidida a desmantelar el entramado legal que protege a los grandes criminales de la Costa del Sol.

https://x.com/welabplus/status/2018596081362202705?s=20

Romper la cuarta pared y asumir el vértigo

La serie, creada por Dani de la Torre y Alberto Marini, introduce un recurso poco habitual: la ruptura de la cuarta pared. De Molina reconoce que al principio le imponía respeto enfrentarse a una dinámica ya consolidada por el reparto de la primera temporada. Sin embargo, el trabajo conjunto y los ensayos disiparon pronto ese temor. Para ella, el verdadero reto no era técnico, sino emocional: encontrar el tono justo para un personaje que interpela directamente al espectador.

Vulnerabilidad como herramienta interpretativa

Uno de los momentos más reveladores de la conversación llega cuando la actriz habla de su método de trabajo. Lejos de buscar personajes “agradables”, asegura que prefiere explorar sus zonas incómodas y contradictorias. “La fortaleza suele entenderse como no dejar que nada te afecte, pero creo que la vulnerabilidad es mucho más fuerte”, afirma.

Esa mirada se traduce en interpretaciones donde la fragilidad no es un defecto, sino un punto de apoyo. De Molina defiende actuar desde la transparencia, sin miedo a mostrar grietas, convencida de que ahí reside la verdad de los personajes.

Técnica, concentración y supervivencia en la profesión

Aunque el rodaje audiovisual está lleno de interrupciones, cámaras y marcas imposibles, la actriz explica que le resulta relativamente fácil abstraerse y concentrarse. Para ella, la interpretación es una mezcla de magia y técnica pura, algo que se hizo especialmente evidente en rodajes exigentes como Asedio, donde el raccord emocional era clave.

Fuera del set, su actitud es igual de pragmática. Consciente de la inestabilidad del oficio, mantiene su vida personal separada del trabajo, ahorra y encuentra refugio en lo cotidiano: su familia, sus perros, sus amigos… y los videojuegos. Una manera sencilla —y honesta— de sostener una carrera construida desde la vulnerabilidad, no desde la coraza.

Fuente: SensaCine.

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