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Ciencia

No solo los humanos: los perros también pueden volverse adictos a lo que más les gusta

Los perros pueden mostrar conductas obsesivas con sus juguetes favoritos
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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La obsesión no es humana solamente. En un trabajo de investigación que se dio a conocer hoy, los científicos encontraron evidencia de que también los perros pueden volverse adictos a determinados objetos, y especialmente a su juguete preferido.

Los investigadores observaron a decenas de perros que interactuaban con sus juguetes favoritos. Alrededor de un tercio de los perros mostró conductas del tipo adictivas, como sentir agitación cuando no se les daba el juguete.

Para quien tiene un perro, esto no es una sorpresa. Pero los investigadores dicen que su trabajo es el primero que documenta empíricamente el fenómeno.

“Este es el primer estudio científico de la conducta adictiva de los perros”, le dijo a Gizmodo la autora Stefanie Riemer, bióloga conductual del Instituto Messerli de Investigaciones de interacción entre humanos y animales, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena.

La pelota es su droga

Riemer destaca que muchos dueños y entrenadores de perros suelen decir que sus perros son “adictos a la pelota” porque no se cansan de su juguete.

Sin embargo, no está claro si esta clase de conducta refleja la adicción que se manifiesta en las personas. “Después de todo, estar muy motivado o muy entusiasmado o muy concentrado en un juguete no implica que sea adicto”, señala Riemer.

La ciencia ya sabía que es posible inducir conductas similares a la adicción en animales como las ratas, lo que ha permitido estudiar mejor los potenciales tratamientos para las adicciones humanas. Pero todavía no han determinado si además de los humanos, los animales también pueden ser adictos a algo, según indican los autores del trabajo.

Para probar su hipótesis, los investigadores intentaron aplicar en el caso de los perros los criterios que se usan para determinar la adicción humana.

El trabajo fue con 105 perros de las razas Malinois, Border Collies y Labrador principalmente. A todos los perros los dueños los describían como motivados por los juguetes. Para los experimentos, los investigadores utilizaron juguetes que los dueños señalaban como los favoritos, y también el juguete favorito que habían traído desde la casa.

Conducta excesiva y poco adaptativa

En todas las pruebas, los investigadores encontraron que 33 perros mostraban conductas similares a la adicción respecto de los juguetes. Las conductas incluían la concentración exagerada en el juguete si estaba en la habitación pero ubicado en un lugar inalcanzable para el perro; la negativa de los perros a jugar con sus dueños usando otros juguetes; e incluso hubo perros que rechazaban una golosina para perros.

“Esto indicaría que la gran motivación por jugar entra en conflicto con otras actividades importantes. Los perros están dispuestos a rechazar otras actividades o recompensas si están concentrados en el juguete incluso si no pueden alcanzarlo”, explicó Riemer. “Muestra que los juguetes son lo que les importa a estos perros, y que sienten ansias por poder jugar con ellos”.

Tal vez, el ejemplo más ilustrativo de la conducta similar a la adictiva se vio cuando se quitaron todos los juguetes, comentó la autora. Hubo perros que sencillamente no lograron calmarse durante hasta 15 minutos después de que se quitaran los juguetes, y su ritmo cardíaco permanecía acelerado. Riemer dijo que estas ansias y excitación, además del alto nivel de frustración que evidenciaron estos perros, sugieren que su motivación por jugar con el juguete podría considerarse «excesiva y no adaptativa», uno de los criterios importantes para diagnosticar la adicción humana.

Los hallazgos del equipo se publicaron el jueves en Scientific Reports. Debajo se puede ver uno de los perros durante el trabajo de investigación. El video también está disponible en  YouTube.

Hay más por aprender

Los investigadores dicen que su hallazgo debe tomarse con cautela. Es difícil medir y clasificar con precisión la adicción en las personas, y mucho más lo es cuando se trata de animales, porque no hablan. Todavía hay mucho por aprender de la naturaleza potencial de la adicción en los perros.

Una de las preguntas importantes que siguen por allí es saber cómo y por qué pueden surgir estas conductas. Los investigadores hallaron alguna evidencia de que las semillas del excesivo apego a los juguetes suelen verse cuando son cachorros. También llevan a cabo un estudio de seguimiento para examinar si hay razas más predispuestas a la adicción a los juguetes, como por ejemplo algunos de los perros de trabajo. Como el estudio se centró en perros que ya se sabía que son motivados a jugar con juguetes, no queda en claro si la conducta adictiva en los perros es general.

Dicho esto, Riemer no quiere que quien tiene un perro se preocupe mucho porque le guste jugar con sus juguetes, en niveles saludables.

“Hay muchos perros a los que definen como ‘adictos a la pelota’ que son solo perros muy motivados y no tienen problemas cuando se deja de jugar. Creo que jugar con la pelota es una buena recompensa para muchos perros, pero para los casos extremos habría que tomar medidas para reducir su fijación con el juguete”.

Riemer ahora trabaja gracias a una beca, explorando el déficit de atención con hiperactividad en los perros porque parece tener muchos paralelos con las conductas adictivas, según su trabajo. Hay otros estudios que sugieren que los perros podrían ser buenos modelos para entender mejor el déficit de atención en las personas.

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