Una foto notable de una cría de pulpo que acaba de salir de su huevo, parte de una jaula sujeta a una roca en el monte submarino de Tengosed. Costa Rica.
Muchos adultos arrastran huellas invisibles de su infancia, no en recuerdos dramáticos, sino en gestos cotidianos que parecen inofensivos. La ciencia y la clínica coinciden: ciertos patrones (pedir perdón de más, hiperobservación o incapacidad para recibir ayuda) revelan historias emocionales profundas que siguen activas incluso décadas después.
Mientras el país invierte miles de millones en inteligencia artificial y robótica para disputar el liderazgo tecnológico global, una parte creciente de su juventud está dando un paso en sentido contrario. La estética Y2K, la tecnología analógica y una vida digital más simple reaparecen como respuesta al agotamiento de las redes y la presión constante de la hiperconectividad.
Buena parte de la cosmología depende de si existe o no la materia oscura. Pero ¿qué es lo que nos hace depender de si existe o no? ¿Y qué pasa si estamos equivocados?
Autoridades de la Ciudad de México alertan sobre una nueva modalidad de grooming digital que utiliza emojis y dinámicas de juego como lenguaje encubierto para abusar de menores. La estrategia se apoya en el desconocimiento de muchos adultos y en el uso intensivo de redes sociales, videojuegos y apps de mensajería.
Durante décadas, el Parkinson se estudió como si la respuesta estuviera escondida en el ADN. Pero las cifras no encajan: los casos aumentan demasiado rápido para ser solo genética. Un nuevo enfoque apunta al entorno (y a contaminantes invisibles) como posible motor de una “pandemia” silenciosa.
Un patrón llamativo en ciertas especies marinas esconde una estrategia evolutiva mucho más compleja de lo que parece. Un reciente estudio revela cómo, cuándo y por qué surge este rasgo, y qué dice sobre la forma en que los animales sobreviven en entornos hostiles.