Esta cría de pulpo está realizando uno de sus primeros nado en las profundidades de Costa Rica. El huevo del animal estaba en el cerro El Dorado, un monte submarino que da nombre a la especie de pulpo dorado.
Un informe del Pew Research Center muestra cómo cambió el mapa religioso global entre 2010 y 2020. El cristianismo continúa siendo el grupo más numeroso, pero perdió peso relativo; el islam fue la religión que más creció; y las personas sin afiliación religiosa aumentaron pese a tener una desventaja demográfica.
La presa de las Tres Gargantas no inclinó la Tierra de forma dramática ni cambió nuestra vida cotidiana, pero sí produjo un efecto físico medible. Según cálculos del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, la enorme masa de agua almacenada en su embalse podría alargar el día en 0,06 microsegundos y desplazar la posición del polo unos dos centímetros. Una cifra minúscula, sí, pero también una señal poderosa del alcance de la ingeniería humana.
Dos nuevos estudios publicados en Cell y Science vinculan el célebre cráneo de Harbin, conocido como “hombre dragón”, con los denisovanos. El hallazgo no cierra todos los debates, pero sí ofrece algo que la paleoantropología llevaba años buscando: un posible rostro para uno de los linajes humanos más misteriosos de Asia.
La llamada técnica Feynman se apoya en una idea simple y bastante despiadada: si no puedes explicar un concepto con palabras claras, probablemente no lo entendiste del todo. Más que una receta milagrosa, es una forma de estudiar que combina explicación sencilla, detección de lagunas y revisión activa.
Investigaciones recientes sobre los quipus de Santa Leonor de Jucul, en Perú, apuntan a una posibilidad fascinante: algunas de estas cuerdas anudadas no solo registraban información administrativa o ritual, sino también respuestas comunitarias frente a sequías, lluvias y cambios ambientales. Si se confirma y se cruza con otros datos paleoclimáticos, podrían convertirse en una fuente inesperada para reconstruir el clima andino antes de los registros modernos.
La Agencia Espacial Europea presentó su visión tecnológica para 2040, un escenario donde humanos viven en hábitats autosuficientes en órbita, la Luna, Marte y más allá. La idea no es una promesa cerrada, sino una hoja de ruta: construir “oasis espaciales” capaces de generar recursos, reciclar sistemas y proteger a sus habitantes de entornos extremos.