Pocas obras en la historia del manga pueden presumir de una longevidad como la de One Piece. Lo sorprendente es que nada de esto estaba en los planes de su autor. Cuando comenzó a publicarse, su creador tenía claro el final… y estaba convencido de que llegaría muy pronto. El tiempo, los personajes y el propio mundo del manga le demostraron lo contrario.
Un joven autor con un plan muy claro
Eiichiro Oda tenía solo 22 años cuando empezó a publicar One Piece en la revista Shonen Jump. Hasta entonces no era especialmente conocido: apenas un par de historias cortas que sirvieron como ensayo general para lo que estaba por venir.
Aun así, Oda tenía una idea muy concreta: Luffy reuniría a su tripulación, derrotaría a los grandes enemigos del mar y encontraría el One Piece. Final cerrado, destino claro.
El objetivo inicial: acabar en 2002
En entrevistas posteriores, Oda ha explicado que pensaba terminar la historia en unos cinco años. Tenía incluso el último capítulo decidido desde el inicio.
La lógica no era descabellada: en aquella época, cada arco narrativo duraba unos 20 capítulos y el autor publicaba alrededor de 50 al año. Haciendo números, One Piece podía cerrarse sin problemas a principios de los 2000.
Cinco años después… solo era el principio
Cuando se cumplieron esos cinco años, el manga acababa de superar el arco de Alabasta. Es decir, todavía estaba en una fase temprana de la historia.
Para entonces, Oda ya había ampliado el universo mucho más de lo previsto: aparecieron los Siete Señores de la Guerra, los Emperadores del Mar, organizaciones como el CP9 y una red de conflictos políticos que iba mucho más allá de una simple aventura pirata.
El mundo crece… y el tiempo se estira
A partir de ahí, One Piece cambió de escala. Los arcos dejaron de ser historias compactas y empezaron a alargarse y ramificarse.
El ejemplo más claro es Wano, que se extendió durante 149 capítulos del manga y 191 episodios del anime. Lo que antes duraba unos meses pasó a ocupar años completos de publicación.
Oda y su relación complicada con los plazos
No es la primera vez que el autor subestima el tiempo que le queda. En 2019 aseguró que One Piece terminaría en cinco años.
En 2026, la historia sigue avanzando dentro de su saga final, pero sin una fecha clara en el horizonte. El propio Oda ha reconocido que no sabe dejar de añadir ideas cuando siente que una historia aún puede crecer.
Una obra que se resiste a terminar
Paradójicamente, ese error de cálculo constante es parte del encanto de One Piece. Oda no estira la historia por inercia, sino porque siempre encuentra algo nuevo que contar. Personajes secundarios se convierten en piezas clave, conflictos locales adquieren dimensión global y el mundo sigue expandiéndose.
Veintinueve años después, sigue en pie
Casi tres décadas después de su inicio, One Piece no solo sigue publicándose: sigue siendo uno de los mangas más leídos y comentados del mundo.
Oda quizá no supo medir el tiempo… pero sí supo crear un universo tan vivo que se niega a llegar a su final. Y viendo el resultado, pocos lectores se quejarán si Luffy sigue estirándose —como su creador— unos cuantos años más.