El viernes, el comité consejero sobre vacunación (ACIP, sus siglas en inglés) votó por anular su recomendación de que los adultos estadounidenses en general reciban la vacuna contra el COVID-19.
En decisión unánime los miembros del comité acordaron que los adultos mayores de 65 años decidan, por sí mismos o consultando con su médico, si se aplicará la vacuna contra el COVID-19. El ACIP también recomendó que la decisión sea individual en el caso de personas de 6 meses a 64 años de edad (sí, leíste bien), al tiempo de informarse de que los beneficios de la vacunación son más aparentes en quienes sufren mayor riesgo de enfermar gravemente.
#ACIP unanimously endorsed Vote 4 (in pic), 12-0 pic.twitter.com/wlEcAFWfur
— Jessica Adams (@RxRegA) September 19, 2025
El ACIP evitó recomendar que los estadounidenses solicitaran que el doctor les indicara vacunarse contra el COVID-19.
Una caótica reunión del ACIP
Los votos fueron el corolario de un debate caótico y desorganizado que se dio el viernes sobre la seguridad y efectividad de las vacunas mARN contra el COVID-19.
Retsef Levi, que hace tiempo mostró escepticismo ante las vacunas contra el COVID-19, y enseña en la Facultad de Administración Sloan del MIT, guió el debate del ACIP y el grupo de trabajo sobre vacunas contra el COVID-19. Forma parte del ACIP y fue seleccionado por el Secretario de Salud Robert Kennedy Jr., conocido por criticar la investigación de las vacunas.
El personal de los CDC presentó una cantidad de evidencia de que, hoy mismo, las vacunas contra el COVID-19 siguen previniendo consecuencias graves como la hospitalización y la muerte, incluso en niños muy pequeños. Hay muchos expertos externos que también dieron su testimonio apoyando el acceso general a estas vacunas para todo estadounidense que las quiera. Pero los miembros del ACIP cuestionaron los hallazgos o intentaron presentar evidencia en contra de la seguridad de las vacunas.
En un momento, por ejemplo, los del ACIP manifestaron apoyo a un trabajo que demuestra contaminación de ADN de las vacunas, un estudio que los expertos externos criticaron por sus muchas fallas y que ahora revisan expertos y pares ante la preocupación de quien lo publicó. En otro momento, argumentaron que las vacunas contra el COVID-19 podrían aumentar el riesgo de sufrir cáncer, afirmación que la mayoría de los expertos refuta (la tecnología de las vacunas mARN se está estudiando como forma de prevenir y tratar algunos tipos de cáncer).
Lo que significa
No se reveló hasta el último momento el voto del ACIP. El mes pasado la FDA había limitado su aprobación explícita para los refuerzos actualizados contra el COVID-19 para los mayores de 65 años o vulnerables a causa de enfermedad grave. La recomendación de que ahora sea una decisión individualizada podría demorar o impedir que algunos accedieran a la vacuna de refuerzo si decidieran dársela.
Hay estados, como Nueva York, que ya se encargaron de asegurar el acceso continuo y la cobertura pública de la vacuna para todos los residentes. También esta semana la aseguradora más grande, Health Insurance PLans, anunció que sus miembros seguirán con las recomendaciones anteriores para determinar la cobertura de la vacuna contra el COVID-19, por ahora. Afirmó que los pacientes cubiertos por esos planes no tendrán que compartir costos hasta fines de 2026.
En un voto de 6 a 6, el ACIP dejó de recomendar la vacunación universal y ahora se requiere prescripción médica para la vacuna contra el COVID-19. El presidente de ACIP fue quien rompió el empate votando por el “no”.