A los del Reino Unido les encanta Italia. En 2023, el 16,8% de los viajeros que partían del Aeropuerto de Heathrow en Londres se dirigía al Aeropuerto Fiumicino en Roma. No es una afinidad de ahora, porque en la era medieval Roma tenía una floreciente comunidad de expatriados anglosajones.
Al excavar en un jardín cercano al Vaticano los arqueólogos descubrieron 20 monedas anglosajonas medievales. El hallazgo representa la primera evidencia material de la “Schola Saxonum”, o sector inglés, que indica que estos visitantes tenían privilegios especiales otorgados por el Papa. Los investigadores detallaron su análisis en un capítulo de un nuevo libro cuyo título traducido al español es Roma y los otros (300-1000): extranjeros en la ciudad entre los conflictos y la integración.
“Antes de este descubrimiento no habíamos hallado restos materiales del sector de los ingleses en Roma”, declaró para la Universidad de Cambridge Francesca Tinti, historiadora medieval de la Universidad del País Vasco y coautora del capítulo. “Hemos estado esperando este momento durante casi todas nuestras carreras”.
Monedas feas
Las monedas salieron a la luz bajo el jardín amurado de un edificio cercano al Vaticano, el Palazzo della Rovere, el mismo lugar en el que en 2023 los arqueólogos descubrieron los restos de un antiguo teatro del emperador romano Nerón. Esta vez, un equipo encontró 19 peniques anglosajones de plata, y un medio penique anglosajón acuñado a lo largo de unas cuatro décadas bajo los nombres de Eduardo el Viejo (899-924, hijo de Alfredo el Grande) y los nietos de Eduardo, Æthelstan (924–939) y Eadred (946–955).
Catorce de estas monedas estaban en dos grupos y en pozos de basura, y las otras seis se encontraron dispersas en las cercanías. Naismith y Tinti determinaron que las monedas provenían de Anglia Oriental, Kent, Londres y las Tierras Medias Occidentales, un condado de Inglaterra.
“Las monedas no son bellas pero tienen una historia para contar”, dijo Rory Naismith, profesor de Historia Inglesa Medieval Temprana de la Universidad de Cambridge y también coautor del capítulo. “Ahora se han hallado más monedas anglosajonas de este período que monedas papales en Roma. Suena extraño pero nos dice que en esa época venía mucho dinero desde Inglaterra hasta aquí”.
Dinero por aquí y por allí
La distribución física de las monedas apunta al comercio, según Naismith y Tinti. Las encontraron en grupos, o dispersas, o de a una, y no acumuladas como si se guardara un tesoro. Como el equipo no encontró evidencia de que provinieran de un lingote de plata que se fundió, es posible que originalmente no estuviesen destinadas a convertirse en moneda local sino que probablemente las perdieron los artesanos, comerciantes o compradores.
Según textos medievales había en el área un barrio anglosajón desde la segunda mitad del siglo ocho. En ese momento habría estado en los márgenes de la ciudad, con acceso a puentes cercanos para cruzar el río Tíber. Hoy el camino que hay entre el Tíber y el Vaticano se llama Lungotevere in Sassia, por la Schola Saxonum. También está el Santo Spirito en el hospital Sassia, de inspiración similar.
Además de las monedas anglosajonas el equipo encontró evidencia de trabajo artesano en cuero, hueso y metal. En conjunto estos hallazgos demuestran que la Schola Saxonum era un centro activo de artesanos y comerciantes.
“Los anglosajones están allí para visitar al Papa y acuden a las iglesias de Roma, pero necesitan comer y por eso tienen que fabricar cosas y comerciar. Es eso lo que nos indican estos hallazgos”, explicó Naismith. “Era una comunidad bastante grande, tal vez de cientos de personas, que vivirían allí permanentemente y por eso tenían una aldea anglosajona”.
Tratamiento especial
La evidencia de que se usaban monedas inglesas para comprar y vender en Roma contradice la suposición de que en la ciudad el papado prohibía la circulación de moneda extranjera. Pero los textos de Roma de esa época solo mencionan las monedas papales y hay registros de viajeros que trabajaban para conseguir dinero. Las monedas indican que los ingleses eran una excepción. Además los arqueólogos encontraron también una moneda papal, lo que indica que en los mismos espacios se usaban ambas monedas.
“Los ingleses que estaban en Roma tenían algo particular. Habían hecho un enorme esfuerzo por llegar allí. Su viaje era muy peligroso y moría mucha gente en el camino, pero al llegar a Roma eran especiales. Sabían que tenían el privilegio de poder enterrar a sus muertos en el área y ahora, parece, también se les permitía usar su propia moneda”, dijo Tinti.
Ese uso de la moneda inglesa tan cerca del Papa tiene que haber sido algo muy prestigioso para los reyes anglosajones, afirman los investigadores. En sentido más amplio, las monedas demuestran que la conexión entre los anglosajones y el papado era importante.