Paramount, recién salida de completar su propia megafusión, está iniciando una guerra de ofertas hostil para intentar frenar la adquisición de Warner Bros. por parte de Netflix. Tras el anuncio sorpresivo de Netflix la semana pasada, en el que confirmó que había logrado imponerse en el proceso de venta de Warner Bros., lo cierto es que muy pocos fuera de Netflix celebraron la noticia. Entre los más descontentos estuvo Paramount, cuyo intento previo fracasó… pero no piensa dejar ese fracaso sin respuesta.
Paramount Skydance, liderada por su CEO David Ellison (cuyo ascenso en Hollywood ha generado incomodidad desde que la compra de Paramount por parte de Skydance por 8.000 millones de dólares se concretó este año), confirmó hoy a CNBC que el estudio planea acercarse directamente a los inversionistas de Warner Bros. con una nueva propuesta. Esta oferta sería de 30 dólares por acción (apenas por encima de los aproximadamente 28 dólares por acción que Netflix acordó pagar, un total cercano a los 83.000 millones). Sin embargo, la nueva propuesta de Paramount, valorada en 108.000 millones, busca adquirir la totalidad de Warner Bros. Discovery, a diferencia de Netflix, que únicamente pretende quedarse con los estudios de cine y televisión, la plataforma de streaming y la división de videojuegos de Warner, tras su separación operativa de Discovery.
“Estamos aquí para terminar lo que empezamos”, dijo Ellison a CNBC. “Pusimos a la compañía en el tablero”.
Tensiones crecientes y acusaciones durante el proceso de venta
La oferta hostil llega después de que Paramount criticara públicamente el proceso de venta de Warner Bros., acusando a la compañía de mostrar favoritismo hacia Netflix. Paramount Skydance había perseguido con fuerza la adquisición de Warner desde que el estudio comenzó a insinuar que consideraba una venta a comienzos de este año, impulsada por su propia fusión exitosa y por la aprobación del acuerdo por parte de la administración Trump, aprobación que ya en su momento generó cuestionamientos sobre cuánto estaba dispuesto a ofrecer el conglomerado para conseguir el visto bueno federal.
Ellison argumenta que su relación previa con la administración Trump hace que la oferta de Paramount sea aún más sólida. Según dijo a CNBC, ya mantuvieron “excelentes conversaciones con el Presidente” sobre la renovada propuesta. La idea central es presentar a Paramount como una empresa más pequeña que Netflix, lo que supuestamente facilitaría la aprobación regulatoria del acuerdo, especialmente considerando la relación cercana de la familia Ellison con Trump, una cercanía que Netflix no comparte.
El propio Presidente Trump insinuó el fin de semana pasado que el acuerdo entre Netflix y Warner Bros. podría enfrentar obstáculos importantes. En declaraciones a periodistas durante un evento en el Kennedy Center, afirmó que el aumento de la participación de mercado de Netflix tras la fusión “podría ser un problema”.
“Tienen una participación de mercado muy grande, y cuando suman Warner Brothers, ya saben, esa participación sube mucho”, dijo Trump (también citado por CNBC). “Así que no lo sé, eso es algo que tendrán que decir los economistas”.
Riesgos políticos, concentración mediática y un futuro incierto para Hollywood
Una preocupación recurrente respecto a una posible compra de Warner Bros. por parte de Paramount es que colocaría bajo el control directo de la empresa —y de una dirección ejecutiva abiertamente favorable a Trump— a dos de las salas de noticias más influyentes de Estados Unidos: CNN y CBS. Esto podría otorgar a la administración un nivel significativo de poder para moldear la comunicación de su agenda ante el público. Y ese riesgo aparece incluso antes de considerar los problemas antimonopolio, que también deberían ser tenidos en cuenta, aunque no sean tan pronunciados como en el caso de la propuesta de Netflix.
Si estos obstáculos pesarán realmente en la decisión final, considerando la disposición de Ellison y su familia para negociar con la administración Trump y suavizar cualquier fricción regulatoria, es algo que todavía no está claro. Lo único certero es que el futuro de Warner Bros.—y, con ello, una parte fundamental del futuro de Hollywood tal como lo conocemos—continúa en un estado de absoluta incertidumbre.