Se investigaron cientos de genomas que abarcan 50.000 años de historia humana. Indican que los humanos modernos primitivos y los neandertales se cruzaron durante una ventana de tiempo bastante angosta, y eso echa luz sobre las interacciones entre estos antiguos grupos, distinguiendo a todos los humanos modernos de aquellos que abandonaron África con anterioridad.
Un trabajo que se publicó hoy en Nature describe los genomas más antiguos de los humanos modernos, que restringen la ventana de tiempo en que se mezclaron los neandertales con los homo sapiens y otro trabajo publicado en Science habla de interacciones entre neandertales y humanos basándose en genomas de humanos modernos y antiguos.
Había al menos dos grupos genéticamente distintos entre los humanos modernos primitivos, y se hallaron restos esqueléticos en sitios de Bulgaria y Chequia. Este último grupo, representado por el cráneo de un individuo al que llamaron Zlatý kůň, pertenece a una de las más primitivas poblaciones de humanos modernos en Europa. El genoma de Zlatý kůň indica que su población se mezcló solamente una vez con neandertales, en tanto que el grupo de Bulgaria podría haberse mezclado con nuestros primos hermanos humanos dos veces.
El equipo que publicó en Nature también encontró que Zlatý kůň tenía parentesco con dos de los individuos que vivieron en los alrededores de Ranis, Alemania hace unos 41.000 a 49.500 años. No creen que la población de Ranis, que tenía aproximadamente un 3% de ancestros neandertales, tenga descendientes en la época moderna. Basándose en el análisis genético el ADN neandertal parece haber entrado en el ADN de la población Ranis unas 80 generaciones antes.
Estudios y teorías

“Sabemos que individuos de Ranis y Zlatý kůň se superpusieron en el tiempo con neandertales de Europa, pero solo muestran ancestros neandertales que también son comunes a todos los pueblos fuera de África en nuestros días”, dijo Arev Sümer, investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y autor principal del trabajo publicado en Nature, durante una conferencia de prensa de esta semana. “Esto traza un contraste con los genomas de los humanos modernos primitivos que se publicaron anteriormente como los de Bulgaria y Rumania”.
El sitio de Ranis se excavó originalmente en la década de 1930, y hubo más excavaciones entre 2016 y 2022. “El material excavado en aquel entonces era considerado mayormente como fauna”, le dijo a Gizmodo en la conferencia de prensa el especialista en genética Johannes Krause, del mismo instituto. Para cuando terminaron de excavar se desató la Segunda Guerra Mundial. El hueso astillado se guardó y quedó en un museo del centro de Alemania durante casi un siglo hasta que el equipo del Instituto Planck volvió al sitio y encontró fragmentos de huesos en un nuevo hoyo.
Hélène Rougier, investigadora de la Universidad de California, Northridge y coautora del trabajo publicado en Science analizó más de 100 cajas que contenían decenas de miles de fragmentos de huesos y confirmó que el sitio de Alemania formaba parte de uno de los primeros grupos de humanos modernos de Europa.
“Lo fantástico es que resulta que tenemos al mismo individuo en la antigua excavación y en la nueva. Cuatro de los fragmentos eran de la misma persona y esa persona estaba en el hoyo pero llegaron hasta otro lugar cercano, y no sabemos por qué acabaron dispersos sus huesos, pero imaginamos que algo sucedió allí hace 45.000 años”, añadió Krause.
Todos los humanos tenemos algo de neandertales. Aunque no caminan en la Tierra como especie diferenciada, los neandertales están tan emparentados con el Homo sapiens que los dos grupos se entrecruzaron y lentamente se hibridaron. En partes de Asia oriental la proporción de ADN neandertal en genomas humanos es hasta 24 % mayor que en otras partes del mundo. Incluso los genes que tienen que ver con la forma de las narices puede rastrearse hasta nuestros primos hermanos.