Los premios Nobel son, sin duda, el reconocimiento más prestigioso del mundo que se pueda recibir por lo trabajado en ciencias, medicina, literatura o por la paz mundial. Para la mayoría de los ganadores, ese llamado que les dice que han ganado marca el punto más alto de sus vidas. Destaco que dije: “la mayoría”.
Porque no todos se alegran tanto. Para algunos, no significa nada. Y a otros, directamente les irrita o enoja.
De hecho, uno de los ganadores del Premio Nobel de Medicina de este año, Fred Ramsdell, decidió “salirse del sistema” y dedicar su tiempo a “vivir su mejor vida” en las montañas de Idaho, justo a tiempo para cuando se anunciaban los premios (eventualmente se enteró 12 horas después de haber ganado y al oír la noticia su primera reacción fue descartar la idea. Al menos no se enojó, como lo hicieron otros ganadores del Nobel).
Veamos algunas de las reacciones de los ganadores del Nobel.
1. ¿Es un engaño?
Muchos de los ganadores supusieron que la llamada desde un número desconocido de Suecia era un engaño (es lo mismo que pensaríamos también). Es lo que le pasó a Mary Brunkow, que compartió el Premio Nobel de Medicina con Ramsdell. Pensó que esa llamada del Nobel era “un engaño, una estafa, así que desconecté el teléfono y seguí durmiendo”, dijo en una entrevista con el Comité del Nobel.
Y Brunkow no es la única. Paul Romer, que ganó el Nobel de Economía en 2018 “por integrar innovaciones tecnológicas al análisis macroeconómico a largo plazo» también dejó que tomara la llamada la contestadora telefónica, varias veces, pero luego pensó que quizá, si insistían tanto era porque querían hablar con él por algo importante.
Hubo gente a la que costó convencer. Abdulrazak Gurnah ganó el Premio Nobel de Literatura en 2021 “por su innegociable y compasiva compenetración en los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el pozo que hay entre c ulturas y continentes”, pero hubo que convencerlo de que no se trataba de una estafa.
“Un tipo me dice que gané el Premio Nobel de Literatura, y yo lo tomé a broma. Le dije que no molestara más”, le dijo Burnah a la BBC en ese momento. “Pero siguió hablando y poco a poco me convenció”.
“I was making a cup of tea and I thought it was a scam call.”
Novelist Abdulrazak Gurnah tells the BBC how he found out he was awarded the 2021 Nobel Prize for Literature.
In his novels, @GurnahAuthor explores the themes of colonisation, migration and the immigrant experience. pic.twitter.com/4ZwWeFwXPk
— BBC News Africa (@BBCAfrica) October 8, 2021
2. No es buen momento
Adam Smith, funcionario principal de ciencias en el Nobel Prize Outreach, le dijo a la BBC que los ganadores del premio de física Konstantin Novoselov (2010, descubrimiento del grafeno) y Arthur Ashkin (2018, pinzas ópticas) se sintieron molestos al enterarse de que habían ganado, porque estábamos interrumpiendo su día. Smith recuerda que le dijeron: “¿En serio tengo que interrumpir mi experimento? Estoy ocupado”.
Cuando Linda Buck ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2004 por su trabajo en la biología del olfato, estaba durmiendo. Por lo tanto, fue el director del centro de investigaciones quien contestó la llamada importante, a las 2 de la madrugada. Pensando que se trataba de un candidato que buscaba empleo, que no entendía la diferencia horaria, le dijo a quien llamaba que con este tipo de conducta no conseguiría trabajo. Smith entonces le dijo por qué estaba llamando, y el director exclamó: “Así sí es que conseguirá empleo aquí”.
3. Y también está Bob Dylan
Hablando de ganar el Nobel en momentos poco convenientes, cuando el legendario compositor y cantante ganó el Premio Nobel de Literatura en 2016 por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción estadounidense”, directamente no estaba allí y no se enteró.
Al Comité Nobel le llevó más de dos semanas hacer contacto con Dylan por teléfono. En ese momento, el director administrativo de la academia sueca, Odd Zchiedrich, admitió ante CNN que “habían dejado de intentarlo, y que le habíamos dicho a su representante y amigo que ya sabía que queríamos una confirmación de su parte, pero que nunca nos había respondido”.
La decisión de otorgarle el premio a Dylan dio lugar a cierta controversia en las comunidades literarias y, aunque al principio Dylan se mostró sin entusiasmo por el premio, luego lo aceptó y dijo que se sentía honrado por el premio, que lo dejó sin palabras. Luego faltó a la ceremonia de premiación debido a “compromisos preexistentes”.
4. Doris Lessing, una lección de exasperación
La novelista británica Doris Lessing estaba haciendo las compras cuando la academia sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura en 2007, describiéndola como “la autora de la época de la experiencia femenina, quien con escepticismo, fuego y poder visionario ha sometido al escrutinio a una civilización dividida”.
Pero cuando le dieron la buena noticia Lessing solo quería que todo acabara, para volver a casa. Tomamos algunos momentos de la interacción, pero vale la pena ver el video completo:
Lessing estaba exasperada cuando los periodistas le dieron la noticia. Y dijo: “Claro, sin dudas quieres que diga algo motivador, o algo así”. Cuando el reportero le dijo que era un reconocimiento a tu trabajo de toda la vida, Lessing respondió: “¿Qué piensas que debería decir? Dímelo y lo diré”.
Finalmente, cuando le preguntaron si el premio significaba algo para ella, dijo con impaciencia: “Gané todos los premios de Europa, así que estoy muy feliz de ganarlos todos. Muy feliz. Bien”.
Smith luego le dijo a la BBC que al conversar con Lessing, ella no se mostró tan impaciente, sino contenta por el reconocimiento.
5. Peter Higgs se escondió
En ocasiones algún científico de renombre tiene la premonición de que le darán el premio Nobel y no quiere saber nada de todo ese asunto. Es lo que pasó con Peter Higgs, que ganó el Premio Nobel de Física en 2013 “por el descubrimiento teórico de un mecanismo que aporta a lo que conocemos del origen de la masa de las partículas subatómicas”. Compartía el premio con François Englert. En 1964, Higgs y Englert formularon una teoría sobre un campo invisible con masa o carga cero que le da su masa a cualquier partícula, concepto que se denominó bosón de Higgs. Cuando se confirmó la existencia del bosón, el físico se escondió y no lograban encontrarlo.

El día en que se anunciaba el premio Higgs se escondió en un pub (le dijo a The Telegraph que allí sirven muy buenas cervezas) para evadirse de la academia sueca y los periodistas. También apagó su teléfono. Fue una mujer quien le anunció luego en la calle que había ganado el Premio Nobel. Higgs le admitió al físico Frank Close, quien escribió un libro que describe la investigación de Higgs, que el descubrimiento del bosón le arruinó la vida. “Se me acababa mi relativamente pacífica existencia” y definió su estilo como “trabajo en aislamiento, con alguna idea brillante ocasionalmente”.
Higgs, de todos modos, reaccionó bien: “Obviamente estoy muy contento, bastante aliviado de que todo haya terminado porque se tardó mucho en llegar”, le dijo a The Telegraph.