Tal vez no te suceda a ti, pero seguramente conoces a personas que necesitan sostener su teléfono celular o el menú del restaurante pegado a la nariz, y entrecierran los ojos para leer la letra pequeña. Es que cuando nos hacemos mayores todos desarrollamos presbicia relacionada con la edad, la dificultad para enfocar la vista en textos u objetos. Y allí es donde suelen entrar en juego las gafas o lentes, o la cirugía. Sin embargo, un nuevo trabajo de investigación sugiere que podría existir otra opción.
Los investigadores demostraron que tras colocar gotas oculares especiales dos o tres veces al día, la mayoría de los participantes del estudio retrospectivo podían leer dos o más líneas en el cuadro de Jaeger, el cuadro que se usa para evaluar la agudeza visual de cerca. Giovanna Benozzi, directora del Centro de Investigaciones Avanzadas para la Presbicia, de Buenos Aires, presentó el trabajo de investigación el domingo 14 de septiembre en el 43er Congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Cataratas y Refractiva (ESCRS).
La cirugía no es para todos
“Llevamos a cabo esta investigación debido a la necesidad médica, muchas veces sin respuesta, en el manejo de la presbicia”, dijo Benozzi en declaraciones de la ESCRS. “Hay un grupo de pacientes con presbicia que tienen opciones limitadas además de las gafas, y que no son candidatos para la cirugía. Ellos son nuestro foco de interés principal. Buscamos brindar evidencia clínica sólida para respaldar una solución farmacológica innovadora que les ofrezca a los pacientes una alternativa efectiva, no invasiva y accesible”.
La familia se ha dedicado a la presbicia. Fue el padre de Benozzi, el ya fallecido Jorge Benozzi, investigador en el mismo centro en el que trabaja su hija, quien desarrolló las gotas para los ojos. La fórmula contiene dos ingredientes activos: pilocarpina, que causa construcción en las pupilas y contrae el músculo ciliar (que participa de la capacidad del ojo para ver objetos a distancias diferentes), y diclofenac, una droga antiinflamatoria no esteroide (AINE) que contrarresta la inflamación y molestias que suele causar la pilocarpina.
Los 766 pacientes (373 mujeres, 393 hombres, edad promedio de 55) se colocaron las gotas en los ojos dos veces al día, con la posibilidad de una tercera aplicación si era necesario. Todos recibieron las gotas oculares con la misma dosis de diclofenac, pero la concentración de pilocarpina era de 1%, 2% o 3%. Los investigadores probaron la vista de los pacientes con el cuadro de Jaeger una hora después de la primera aplicación, y luego siguieron monitoreándolos a lo largo de dos años.
“Nuestro resultado más importante mostró mejoría rápida y sostenida en la visión de cerca en las tres concentraciones. Una hora después de colocarse las primeras gotas, los pacientes habían mejorado en promedio 3,45 líneas de Jaeger. El tratamiento también mejoró en enroque en todas las distancias”, le dijo Benozzi a los participantes del congreso, como reflejan las declaraciones. “Lo impactante es que el 99% de los 148 pacientes en el grupo del 1% de pilocarpina alcanzaron visión de cerca óptima y pudieron leer dos o más líneas extra. Aproximadamente el 83% de todos los pacientes mantuvieron buena visión funcional de cerca pasados 12 meses”.
El 69% de los 248 pacientes que usaron la fórmula del 2% y el 84% de los 370 pacientes que usaron la fórmula del 3% podían leer tres o más líneas extra en el cuadro de Jaeger. Las mejoras observadas en el estudio duraron hasta dos años y Benozzi tiene pacientes fuera de este estudio que han usado las gotas oculares durante más de una década.
Se requieren más estudios
La pilocarpina comúnmente puede tener efectos colaterales como la visión borrosa, visión oscurecida, ver destellos de luz o “flotantes” y en algunos casos infrecuentes, desprendimiento de retina. Algunos d ellos efectos colaterales adversos que tuvieron los pacientes de este trabajo de investigación incluyen visión temporalmente oscurecida, irritación al administrar las gotas en los ojos, y dolor de cabeza. Ninguno abandonó el tratamiento.
“Casi todos los pacientes tuvieron mejoras positivas en su visión de cerca, aunque la magnitud de la mejoría dependió del estado de su visión antes de iniciar el tratamiento. Los pacientes con presbicia menos severa respondieron mejor a las concentraciones del 1%, en tanto que los que tenían presbicia más avanzada requerían concentraciones superiores, de 2% o 3% para alcanzar mejoría visual significativa”, explicó Benozzi.
Benozzi explicó que las gotas para los ojos son una alternativa conveniente para la presbicia, que puede reducir la necesidad de usar lentes para leer, aunque las gotas no tienen como propósito reemplazar a la cirugía. “Los profesionales oftalmólogos ahora tienen una opción con evidencia farmacológica que amplía el espectro de la atención de la presbicia más allá de los lentes y la cirugía”.
Aunque el estudio impacta por la gran cantidad de pacientes a los que se siguió durante un período prolongado, se ve limitado por ser un estudio retrospectivo efectuado en un único centro, lo que significa que a todos los pacientes se les trató en el mismo lugar, y que los datos se recogieron después.
“El estudio retrospectivo del único centro de la Dra. Benozzi sugiere que las gotas oculares con pilocarpina y diclofenac pueden mejorar la visión de cerca durante hasta dos años, pero las limitaciones significan que los resultados pueden no ser para todos”, dijo Burkhard Dick, presidente del departamento de oftalmología del Hospital Universitario de Ojos Bochum, en Alemania, que no participó del estudio. “El uso de la pilocarpina a largo plazo a veces puede causar efectos colaterales. Hacen falta estudios más amplios, a largo plazo y en diferentes centros para confirmar la seguridad y efectividad, antes de que se pueda recomendar ampliamente este tratamiento”.
Pero incluso con estas limitaciones, los resultados apuntan a un futuro en el que una simple gota en los ojos podría demorar la necesidad de usar lentes para leer.