Ya era hora de que ocurriera algo así: Google ha retirado una demanda a Microsoft por infringir una de sus patentes adquirida tras la compra de Motorola.

Usuarios, consumidores de todo el mundo, alegrémonos. Movimientos como estos empujan la competencia y, al final, nos benefician. Es solo un grano de arena, pero necesitamos un desierto.

La semana pasada el regulador norteamericano, la FTC, obligó a Google justo a eso: a facilitar que sus competidores accedan a las patentes en su poder tras la compra de Motorola. Fue una de las pocas notas positivas en toda la investigación de la FTC. El buscador sabe que los focos están encima y, de momento, no puede hacer otra cosa más que callar y obedecer.

Microsoft quería licenciar un par de patentes de Google relacionadas con tecnología de compresión de vídeo en el códec H.264 y hasta ahora había sido imposible. Según Redmond, Motorola pedía un pago desmesurado por los derechos. Ahora, tras el fallo de la FTC, Google ha dado su brazo a torcer. Campo abierto a Microsoft y al resto de competidores.

Lo apuntábamos el otro día por aquí: la obligación de Google de no poner vallas a sus patentes iba a sentar un precedente. Positivo. Y este es el primer caso. La incógnita es qué ocurrirá a partir de ahora, hasta qué punto el buscador querrá ser sutil en sus trabas, abriendo puertas a patentes no estratégicas y cerrándolas suavemente a las demás. En cualquier caso, Google: estás vigilado. [Gizmodo vía AllThingsD]