A lo largo del planeta, existen 266 lugares declarados Patrimonio Natural Mundial por su valor ecológico y belleza única. Sin embargo, un reciente estudio advierte que casi todos podrían verse gravemente afectados por fenómenos climáticos extremos si no se actúa a tiempo. Analizamos qué revela la ciencia y por qué el futuro de estos espacios depende de las decisiones que tomemos hoy.
El futuro climático de los patrimonios naturales
Un equipo de investigadores evaluó cómo afectarán las olas de calor, lluvias intensas y sequías a 250 sitios del patrimonio natural mundial, en función de cuatro escenarios posibles de emisiones de gases de efecto invernadero. Estas simulaciones climáticas, desarrolladas mediante modelos del sexto Proyecto de Intercomparación de Modelos Acoplados, reflejan distintos grados de acción climática, desde una respuesta global contundente hasta la inacción total.

Se utilizaron indicadores precisos para medir el impacto: la temperatura máxima diaria, el día con más precipitación anual y un índice que calcula la diferencia entre lluvias y evapotranspiración, fundamental para entender la sequía. Para suavizar la variabilidad natural, se trabajó con promedios de una década.
Resultados que preocupan
Según los datos, si seguimos el camino de las altas emisiones, 248 de los 250 sitios analizados sufrirán eventos climáticos extremos en 2100. Por el contrario, si se logra mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, este riesgo se reduciría a solo 33 ubicaciones. En el escenario más optimista, regiones como Europa, el norte de África y Oriente Medio evitarían los efectos más duros.
Sin embargo, en escenarios moderados o pesimistas, las amenazas se extienden casi sin excepciones. Las zonas tropicales y de latitudes medias —hogar de una biodiversidad extraordinaria— serían las más golpeadas. Incluso hoy, muchos de estos lugares ya experimentan olas de calor preocupantes.

Un reto urgente para la conservación
El calor extremo es el fenómeno más común entre los sitios analizados, pero no el único. En un futuro de emisiones descontroladas, hasta un 27 % de los patrimonios naturales también sufriría sequías graves, y cerca del 15 %, lluvias torrenciales. Las consecuencias serían devastadoras para ecosistemas únicos y especies vulnerables.
Espacios como el Parque Nacional del Serengeti, las Islas Galápagos o la Gran Barrera de Coral se encuentran entre los más amenazados. Para los autores del estudio, reducir las emisiones y alcanzar la neutralidad de carbono no solo es clave para el planeta, sino que podría ser la última oportunidad de preservar estos enclaves naturales para las próximas generaciones.
Fuente: Meteored.