El uno de septiembre será recordado como el día en el que Google se unió a esa especie de linchamiento colectivo al que hemos sometido a Adobe Flash. La bestia se retira herida de muerte y los habitantes de esa aldea llamada Internet se reogocijan, pero ¿Y si matando a Flash estamos creando un mal mayor?

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Un pequeño resumen

Pero comencemos por el principio. Si estás al corriente de todo lo que ha pasado en torno a Flash, puedes saltar tranquilamente al siguiente apartado. De lo contrario. Aquí tienes un pequeño resumen muy útil.

  • Abril de 2010: Steve Jobs publica una sonada carta titulada “Reflexiones sobre Flash” (podéis leer un excelente análisis de la misma en castellano aquí). En la carta, explica las razones por las que la compañía deja de dar soporte a Flash en sus dispositivos iOS. Fue hace tiempo, pero lo citamos porque la puñalada a la plataforma de Adobe fue brutal. Para muchos marca el principio del fin de Flash y el comienzo de la pugna entre este formato y HTML 5
  • Junio de 2015: Google ofrece una herramienta para pasar automáticamente de Flash a HTML 5 los anuncios que entren en la plataforma Adwords.
  • Agosto de 2012: Después de anunciar (en noviembre de 2011) que abandona el desarrollo de Flash para Android, la propia Adobe deja de prestar soporte a dispositivos Android.
  • Mayo de 2014: Google anuncia que YouTube dejará de soportar flash para pasarse completamente a HTML. La decisión se hizo efectiva en enero de 2015.
  • Julio de 2015: El ataque que filtra todos los datos de Hacking Team, una empresa que vendía software espía a gobiernos y corporaciones, revela nuevas vulnerabilidades en Flash. La fundación Mozilla decide bloquear la ejecución de contenidos Flash en Firefox. El jefe de seguridad de Facebook pide a Adobe que ponga una fecha de una vez a la muerte de la plataforma.

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La gran debacle publicitaria

Llegamos al 1 de septiembre. Google ha publicado una actualización que evita la ejecución automática de publicidad basada en Flash dentro de su navegador Chrome. El 90% de los anuncios de Internet están basados en Flash, y Chrome tiene una cuota de mercado de más del 50% en navegadores de escritorio (51,74%). El golpe a Flash es grande, no solo por la extensión, sino porque le da en un área muy sensible: su función como generador de ingresos por publicidad.

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No faltan quienes aplauden a Google por su decisión de dar la espalda a Flash. No es de extrañar. Flash es una plataforma insegura que abre numerosas vías de ataque en los equipos en los que está activa. Es cierto que Adobe parchea estos errores a medida que se producen, pero en los últimos meses sencillamente han sido demasiados como para pasarlos por alto.

Por otra parte, Flash es la plataforma favorita de algunos tipos de publicidad intrusiva extremadamente molestos, desde los vídeos que se ejecutan en nuestra ventana sin nuestro permiso, hasta algunos tipos de pop-ups.

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Quiénes se benefician matando a Flash

Los primeros que ganamos con la muerte de Flash somos los propios usuarios, que veremos como el bombardeo de publicidad en páginas web se relaja bastante. No obstante, solo es una victoria temporal y, como veremos luego, un poco pírrica. La publicidad no va a desaparecer por el mero hecho de que nos carguemos su principal plataforma. Habrá un período de adaptación, y después llegarán nuevas maneras de intentar meternos por los ojos bienes y servicios que no queremos comprar a precios que no deberíamos pagar. HTML 5 es una plataforma multidispositivo, así que la publicidad tendrá las cosas más fáciles a largo plazo (y eso nunca es bueno para el consumidor).

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La muerte de Flash no es una cuestión de sí o no. Su desaparición es algo necesario. Sin embargo, empiezo a pensar si, en esta tragedia por entregas que ha terminado en su linchamiento, los usuarios no hemos jugado el papel de peones de un gigante que va a salir especialmente beneficiado de matar a Flash: Google.

La clave del asunto está en junio de 2015, con el lanzamiento de la herramienta publicitaria para pasar anuncios automáticamente a HTML 5 siempre y cuando sea bajo el paraguas Adwords. He trabajado en el mundo de la publicidad, y se de buena tinta que los tiempos de reacción de agencias, clientes y ejecutivos de cuentas en cuestiones técnicas no son precisamente rápidos. Es muy posible que la decisión de Google de paralizar la reproducción de anuncios en Flash haya pillado a más de uno con el calzón quitado. Con la presión de tener las campañas funcionando tras el bloqueo, muchos clientes se van a pasar a Adwords para sus campañas. Bueno para Google, malo para la competencia.

Desde ese punto de vista, la maniobra de los de Mountain View, posiblemente urdida durante meses, es magistral. Convencen a los habitantes de la aldea Internet de que el caballo que usan en realidad es un monstruo. Los habitantes lo linchan guiados por la benévola palabra de Google, que queda como un héroe que encima les ofrece un nuevo caballo en el que llevar sus enseres... por un módico precio.

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Quiénes pierden con la muerte de Flash

Los primeros que no deben estar nada contentos con la muerte de Flash son los profesionales que se dedican a crear o gestionar plataformas de publicidad online, que ahora tienen trabajo extra para pasar los anuncios a HTML 5 o arriesgarse a perder impactos. Siendo positivos, puede verse como una oportunidad para ampliar mercado ofreciendo nuevas herramientas a los anunciantes, pero eso solo será así para los que hayan comenzado a trabajar en ello hace muchos meses.

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HTML 5 tampoco es la panacea. Como explica Scott Cunningham, del estudio de desarrollo IAB Labs, la plataforma llamada a suceder a Flash es más bonita y versátil, pero el tamaño de los archivos que genera es mayor, por no mencionar que requiere partir casi de cero a la hora de aprender a manejarla. “Hay elementos de Flash aprovechables en HTML 5”, explica Cunningham, “pero es una habilidad completamente distinta”.

Otro colectivo que debería estar preocupado por la rapidez con la que se están desarrollando los acontecimientos son los desarrolladores de videojuegos. La mayor parte de los usuarios arrugan la nariz con desagrado ante la expresión “Juegos en Flash”, pero lo cierto es que hay miles de estos juegos en Internet y en tiendas de aplicaciones, y la propia plataforma ha sido una incubadora en la que muchos creadores de videojuegos han forjado sus habilidades. Si el bloqueo publicitario precipita la muerte de Flash, muchos de esos juegos sencillamente van a dejar de funcionar. Más de uno lo va a sentir si llega a suceder.

Tocan, en definitiva, tiempos de cambio. La muerte de Flash permite albergar esperanza de un Internet más estable y seguro, pero no es un paraíso exento de problemas, y siempre que se anuncia una nueva tierra prometida, aparece alguien que quiere sacarle partido.

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