Se estudió la exposición al plomo histórica y actual, al analizar una parte del cuerpo que a muchos sorprende: el cabello.
En un trabajo publicado ayer en PNAS, los investigadores analizaron mechones de cabello de personas de Utah, de 1916. Los niveles de plomo antes de la creación de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, en inglés) eran significativamente más altos que después de que se instaurara. Eso destaca la importancia de las regulaciones ambientales en el contexto de la salud pública.
“Con nuestras muestras de cabello pudimos demostrar las concentraciones de plomo de antes y después de la instauración de las regulaciones de la EPA”, dijo Ken Smith, demógrafo de la Universidad de Utah y coautor del trabajo, en declaraciones de la universidad. “Tenemos muestras de cabello que cubren un período de 100 años. Y cuando no había regulaciones los niveles de plomo eran casi 100 veces mayores a los de después de que se implementaran éstas”.
Plomo en el cabello
El plomo es tóxico para los humanos, y cualquier exposición implica un riesgo. Se deposita en los tejidos vivos y tiene relación con problemas en el desarrollo. Después de su creación en 1970 la EPA comenzó a hacer la transición del uso del plomo en cosas como las tuberías, la pintura y la gasolina, y no creo que sea casual que los niveles de plomo en el ambiente hayan disminuido drásticamente.
En un estudio reciente Smith y sus colegas recibieron muestras de cabello de 48 personas de Utah, incluyendo algunas particularmente antiguas que se tomaron de álbumes de recuerdos. Esas muestras brindan información importante sobre los niveles de plomo en el Frente Wasatch de ese estado, un área densamente poblada con historia de grandes emisiones industriales de plomo. En el siglo 20 había una importante actividad de fundición en la región, aunque para la década de 1970 ya habían cerrado muchos de esos emprendimientos.
Los investigadores analizaron el cabello con espectrometría de masas, una técnica que se usa para identificar compuestos químicos. Aunque la sangre daría mejores datos sobre la exposición al plomo, el cabello resulta más sencillo de utilizar, y echa luz sobre la exposición de la persona en el pasado lejano también.
“La superficie del cabello es especial. Se puede saber que algunos elementos se concentran y acumulan en la superficie, y el plomo es uno de ellos. Eso hace que sea más fácil porque el plomo no se pierde a lo largo del tiempo”, dijo Diego Fernández, coautor del estudio e investigador del Departamento de Geología y Geofísica de la Universidad de Utah. “Como la espectrometría de masas es muy sensible, podemos hacerlo con una hebra sola de cabello aunque no podemos determinar en dónde está el plomo en ese cabello. Probablemente esté casi todo en la superficie, pero también podría provenir de la sangre si ese cabello se sintetizó cuando había alto contenido de plomo en sangre”.
“No registra en realidad la concentración sanguínea interna que ve tu cerebro, pero sí te indica que hubo exposición ambiental”, explicó Thure Cerling, profesor de biología y geología de la universidad, y también coautor del trabajo. “Una de las cosas que descubrimos es que el cabello lo registra en su valor original, pero cuanto más tiempo haya estado expuesto el cabello al ambiente, tanto más altas son las concentraciones de plomo”.
No parece una coincidencia
El cabello reveló una disminución marcada en la concentración de plomo después de la década de 1970, a pesar de que en Estados Unidos la gente utilizaba más gasolina. El pico de 100 partes por millón (ppm) cayó a 10 ppm en 1990. Más de 30 décadas después el nivel era de menos de 1 ppm. Los resultados del equipo están en línea con la disminución del uso de plomo en la gasolina después de las regulaciones de la EPA.
“No debemos olvidar las lecciones de la historia. Y la lección es que esas regulaciones fueron muy importantes”, señaló Cerling. “A veces parecen onerosas y significan que la industria no puede hacer exactamente lo que quiere, ni cuando quiera hacerlo, o todo lo rápido que quiere. Pero los efectos han sido realmente positivos”.
El presupuesto de la EPA se ha visto muy reducido. Este año, es 54% menor al de 2025.