El mito del microondas: ¿enemigo o aliado de la nutrición?
Desde su creación en los años 40, el microondas ha generado desconfianza. Sin embargo, múltiples investigaciones recientes —citadas por National Geographic— desmontan la idea de que este electrodoméstico “destruye” los nutrientes.
De hecho, al usar menos agua y menos tiempo de cocción, el microondas puede preservar más vitaminas y minerales que otros métodos como hervir o cocinar al horno.
Un estudio comparó diferentes formas de preparar brócoli —hervido, al vapor y al microondas— y descubrió que el hervido provoca la mayor pérdida de flavonoides, mientras que el microondas y el vapor no solo los conservan mejor, sino que incluso aumentan su concentración.
Por qué el microondas puede ser más saludable que el horno
La clave está en cómo calienta los alimentos.
El microondas actúa sobre las moléculas de agua, grasa y azúcar, generando calor por fricción interna, lo que acelera el proceso y reduce la exposición al calor prolongado.
Esto significa menor degradación de vitaminas sensibles, como la vitamina C y las del grupo B, que se destruyen fácilmente con temperaturas altas o tiempos largos.
En contraste, los hornos convencionales calientan por radiación externa: los alimentos tardan más en alcanzar la temperatura deseada y se exponen más tiempo al calor seco, lo que favorece la oxidación y pérdida de nutrientes.

Un análisis comparativo concluyó que recalentar alimentos congelados en el microondas conserva la vitamina C tan bien o mejor que el horno, además de reducir el riesgo de resecar o sobrecalentar los alimentos.
Qué dicen los expertos sobre el impacto real
El dietista Matthew Landry, de la Universidad de California, explica que la eficiencia del microondas reside en su uso breve de energía y mínima agua.
“Cuanto menos agua y menos tiempo, menor es la pérdida de vitaminas solubles. En ese sentido, el microondas es un método más amable con los nutrientes.”
Por su parte, el investigador Luigi Fontana, de la Universidad de Sídney, recuerda que el calor por sí mismo siempre altera los alimentos, sin importar el método, pero subraya que el microondas no es más dañino que otros modos de cocción.

Consejos para conservar nutrientes y evitar riesgos
- Evitar añadir agua innecesaria: las verduras ya contienen suficiente humedad para cocinarse solas.
- Usar tiempos cortos: calentar de a intervalos y remover los alimentos ayuda a distribuir el calor sin sobreexponerlos.
- Elegir recipientes seguros: preferir vidrio, cerámica o silicona. Aunque muchos plásticos se anuncian como “aptos para microondas”, algunos pueden liberar microplásticos y nanopartículas al calentarse.
- Evitar los ultraprocesados: los alimentos precocinados para microondas suelen tener más sodio, grasas y aditivos. Es mejor usarlo para recalentar preparaciones caseras o verduras congeladas naturales.
Eficiencia, seguridad y nutrición
El consenso científico actual es claro: el microondas no destruye más nutrientes que otros métodos de cocción.
Al contrario, al utilizar menos agua y tiempo, puede preservar mejor las vitaminas y antioxidantes, especialmente en frutas y verduras.
Por tanto, más que enemigo de la nutrición, este electrodoméstico —cuando se usa correctamente— puede ser un aliado práctico, seguro y saludable en la cocina moderna.
Fuente: Infobae.