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Ciencia

Revelan la imagen de la que sería la víctima más antigua del ataque de un oso, y su final fue brutal

¿Habrá tenido un buen funeral, al menos?
Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Un nuevo trabajo de investigación respalda la teoría de que un adolescente de la prehistoria sufrió el ataque de un animal, probablemente un oso, en lo que hoy es Italia. Sucedió hace decenas de miles de años.

En 1942 se encontraron en la cueva de Arene Candide, Liguria, Italia,  los restos de un joven adulto de entre 27.900 y 27.300 años de antigüedad. Los objetos que se encontraron junto a los restos esqueléticos dieron lugar a que se le conociera por el mote de “Il Principe”, pero no solo se le conoce por sus posesiones funerarias. Es que la mandíbula incompleta y  la clavícula izquierda sugieren que El Príncipe sufrió terribles heridas causadas por un animal de gran tamaño. En un nuevo trabajo que se publicó el año pasado en el Journal of Anthropological Sciences, los investigadores sumaron nueva evidencia a esta hipótesis.

Dolor y más dolor

“A pesar de la mucha evidencia de que los humanos del Paleolítico cazaban carnívoros grandes y peligrosos como leones, leopardos y osos, la evidencia esquelética de interacciones negativas con la fauna salvaje que tenemos en los registros paleobiológicos del Homo sapiens es extremadamente infrecuente. Hasta ahora, el único individuo del que pudo surgir la hipótesis de un ataque animal, basándonos en el patrón de las lesiones traumáticas, es el adolescente de Gravetiense”, escribió el equipo en su trabajo. Gravetiense hace referencia a  una cultura prehistórica que existió en Europa hace unos 28.000 a 19.000 años.

Pero según los investigadores, nadie ha estudiado esta teoría lo suficiente. Entonces el equipo volvió a estudiar las lesiones que se habían registrado y verificaron que la persona sufrió las lesiones de la mandíbula y el hombro mientras aún vivía, o inmediatamente después de su muerte. Buscaron además otras señales de lo que pudiera haberle causado la muerte, y encontraron posibles fracturas en los dientes, el cráneo y quizá, el cuello.

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© V. S. Sparacello et al., 2026.

“El trauma perimortem adicional que incluye una marca lineal en el parietal izquierdo y una marca punzante en la fíbula apoya la hipótesis de que sufrió el ataque de un animal”, escribieron los autores entre quienes se cuenta Vitale Stefano Sparacello de la Universidad de Cagliari. “Por el patrón traumático general, la explicación más plausible es que se trató del ataque de un oso”.

Si fue así, El Príncipe sería el fósil que constituye el ejemplo conocido más antiguo de un humano moderno al que mató un animal salvaje, y posiblemente, la evidencia más antigua de un ataque fatal de oso en la historia humana.

No fue una caída

La pobre persona también se había lastimado el dedo pequeño del pie izquierdo, y un hueso del tobillo derecho. Esto fortalece la teoría de que las lesiones en los miembros inferiores de los cazadores prehistóricos eventualmente acababan en la muerte. Imagino que las lesiones en los pies harían que las pocas oportunidades de sobrevivir al ataque de un oso fueran menos todavía. Y para empeorarlo todo, los resultados indican que El Príncipe sobrevivió a sus lesiones durante algunos días (mejor habría sido que el animal lo matara al instante).

Se señalaron otras potenciales explicaciones para las lesiones más evidentes, como violencia infligida por otro humano, o una terrible caída, pero “o no se encuentran esas evidencias o son menos notorias. De hecho, El Príncipe no exhibe otras lesiones que podrían esperarse de una caída, como fracturas del antebrazo o las piernas, y ni las caídas ni la violencia interpersonal explicarían las marcas atribuidas a actividad carnívora ni la aparente pérdida de tejido óseo en el hombro y la mandíbula”, explicaron.

Al menos, el individuo pasó a la que fuera la vida posterior en la que creyera, con una buena despedida. “El evento violento y la larga agonía tal vez se hayan reflejado en lo elaborado de la sepultura, según el supuesto uso gravetiense de enterrar formalmente a las personas excepcionales debido a eventos excepcionales”.

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