Saltar al contenido
Ciencia

Si los átomos son 99,9% vacío, ¿por qué nuestro cuerpo no atraviesa una pared? Para la física cuántica no es imposible, pero la probabilidad es casi cero

La repulsión entre electrones y el principio de exclusión de Pauli hacen que la materia sea sólida. Aunque el túnel cuántico permitiría atravesar paredes, la probabilidad de que lo consiga una persona es tan minúscula que equivale a cero.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (2)

A escala microscópica, el universo parece un gigantesco vacío. Los átomos, las piezas fundamentales de todo lo que vemos, están compuestos casi enteramente de espacio desocupado. Entre el núcleo y los electrones se abren distancias inmensas en comparación con su tamaño.

Entonces, ¿por qué nuestra taza no atraviesa la mesa cuando la apoyas? La respuesta es menos intuitiva de lo que parece y se esconde en las reglas de la mecánica cuántica.

El muro invisible que sostiene la materia

Los átomos son casi todo espacio vacío. La razón por la que no atravesamos paredes está en dos leyes invisibles
© Unsplash – Egor Komarov.

En el modelo clásico, los electrones giran alrededor de un núcleo cargado positivamente. La visión cuántica añade un matiz esencial: los electrones no tienen trayectorias fijas, sino que ocupan una “nube de probabilidad”, una especie de halo donde es más probable encontrarlos.

Esa nube crea un campo de carga negativa alrededor de cada átomo. Cuando dos objetos se acercan, los electrones de uno repelen a los del otro a través de la fuerza electromagnética. Es lo mismo que ocurre cuando intentamos juntar dos imanes por el mismo polo: por más presión que hagamos, algo invisible impide que se unan.

El principio que prohíbe compartir espacio

Los átomos son casi todo espacio vacío. La razón por la que no atravesamos paredes está en dos leyes invisibles
© Unsplash – New Material.

La otra pieza de este complejo y gran rompecabezas es el principio de exclusión de Pauli. Según esta regla, los electrones —y, en general, todas las partículas conocidas como fermiones— no pueden ocupar el mismo estado cuántico ni el mismo espacio a la vez.

Esto significa que, aunque las nubes electrónicas de tu cuerpo y las de la mesa intenten solaparse, la física no lo permite. Esa prohibición mantiene la estructura de la materia sólida y convierte el vacío atómico en una superficie firme que podemos tocar.

El túnel cuántico: la excepción imposible

La mecánica cuántica, sin embargo, abre siempre una rendija. Existe un fenómeno llamado túnel cuántico, en el que las partículas pueden atravesar barreras que parecen impenetrables. Los electrones, que se comportan como ondas además de partículas, tienen una pequeñísima probabilidad de aparecer al otro lado de una pared si esta es lo bastante delgada.

Trasladar esa posibilidad a nuestro mundo humano es otra historia. Los físicos calculan que la probabilidad de que una persona atraviese una pared por este efecto es de 1 entre 10 elevado a 10 elevado a 30. Dicho de otra forma: cualquier calculadora del mundo lo redondearía a cero.

La paradoja del vacío sólido

Así, aunque los átomos son 99,9% vacío, vivimos en un mundo que se siente sólido gracias a dos principios invisibles que gobiernan la materia. El túnel cuántico recuerda que la física cuántica no cierra ninguna puerta del todo, pero también que, en nuestro día a día, atravesar una pared seguirá siendo patrimonio de los cómics y la ciencia ficción.

Compartir esta historia

Artículos relacionados