Hay objetos astronómicos que parecen diseñados para llamar la atención, y la Nebulosa de la Mariposa es uno de ellos. Sus alas extendidas, hechas de gas caliente y polvo expulsado por una estrella agonizante, recordaron a los astrónomos por qué estas estructuras son tan valiosas para estudiar las fases finales de estrellas como el Sol. El telescopio Gemini Sur, en Chile, acaba de capturar una nueva imagen y lo hizo en un momento simbólico: el aniversario número 25 de su observatorio.
Una nebulosa bipolar elegida por estudiantes y capturada desde el desierto chileno

La imagen, publicada por NSF’s NOIRLab, fue tomada el mes pasado desde el telescopio Gemini Sur, ubicado en Cerro Pachón. No fue una elección al azar. Estudiantes chilenos fueron los encargados de seleccionar el objeto como parte de una iniciativa educativa para celebrar los 25 años del Observatorio Internacional Gemini, una colaboración que incluye a Estados Unidos, Chile, Brasil, Canadá y Argentina.
La Nebulosa de la Mariposa, situada en la constelación de Escorpio, se encuentra entre 2,500 y 3,800 años luz de la Tierra. A escala humana, eso es incomprensible; a escala astronómica, es lo bastante cercana como para estudiar su compleja estructura con gran detalle. Su nombre viene de su forma: dos lóbulos brillantes que se abren como las alas de un insecto suspendido en la oscuridad interestelar.
Gas expulsado, una enana blanca y el brillo de una estrella que se apaga

Esta nebulosa es un ejemplo clásico de nebulosa planetaria bipolar. En su centro se encuentra una enana blanca, el núcleo desnudo de una estrella que, tras agotar su combustible nuclear, expulsó sus capas externas hace miles de años. Ese material, aún caliente, es lo que vemos brillar. La presión y las interacciones con el viento estelar moldearon el gas en una estructura doble, casi simétrica, que la hace tan llamativa.
El brillo azul, rojizo o rosado que aparece en diferentes longitudes de onda proviene de los átomos ionizados del gas. Cada color revela algo distinto: temperatura, composición química y cómo se distribuye el material expulsado. Para los astrónomos, estas nebulosas funcionan como laboratorios naturales donde es posible observar cómo el ciclo estelar llega a su final.
Por qué estas imágenes importan más de lo que parece

A primera vista, una captación tan espectacular puede parecer solo una postal del cosmos. Pero aporta mucho más. Las imágenes de nebulosas planetarias como esta permiten reconstruir cómo mueren las estrellas de masa media, cómo dispersan su material al espacio interestelar y cómo ese gas contribuye, millones de años después, a formar nuevas generaciones de estrellas y planetas.
Además, la participación de estudiantes en la elección del objeto refuerza un mensaje importante: la astronomía es un puente entre ciencia, educación y cultura, especialmente en un país como Chile, donde algunos de los observatorios más importantes del mundo miran el cielo austral.
La nueva imagen de Gemini Sur no solo conmemora un aniversario. Nos recuerda que incluso las estrellas moribundas tienen historias que contar, y que cada una de ellas deja una huella luminosa en el universo antes de desaparecer.