Saltar al contenido
Ciencia

Silicon Valley coquetea con una nueva forma muy estúpida de morir

Los péptidos son legales y relativamente inocuos, pero inyectarte misteriosos polvos como hábito no es bueno.
Por Mike Pearl Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Me disculpo de antemano por invocar a Voltaire en un artículo sobre los péptidos, pero en el capítulo 22 de Cándido, hay una parte en que Cándido llega a París y como allí vivía Voltaire – rodeado de los molestos parisinos que inspiraban su obra – el encuentro instantáneo con cretinos muy estúpidos realmente ponía en riesgo su vida. Ven el enorme diamante en el anillo de Cándido y su equipaje costoso y notan que no se siente bien por lo que entran en acción vendiéndole curas que, por supuesto, casi lo matan.

Mientras Cándido se recupera de su encuentro cercano con la muerte, su inteligente amigo Martin dice: “También recuerdo haber estado enfermo en París durante mi primer viaje. Yo era muy pobre, y no tenía amigos, ni devotos, ni médicos, y me recuperé”.

Así sucede en Silicon Valley en este momento (y estoy seguro de que no es la primera vez). Los ricos y sus seguidores viven en peligro causado indirectamente por los efluvios del dinero que inundan la región.

Un artículo del New York Times de este fin de semana cuenta que los de las tecnológicas compran ampollas de aminoácidos en polvo fabricadas en China, que usan jeringas y se inyectan ese polvo en el cuerpo, y todo porque oyeron vayas promesas de podcasters y chatbots que dicen que uno puede recuperar la vibra de la sangre y alcanzar la máxima eficiencia del código de base del organismo. Se dicen toda clase de cosas sobre los péptidos, desde lo más razonable como la pérdida de peso a lo más fantástico, como que pueden curar el autismo.

Lo único que tienes que ver para procesar lo que sucede es una fotografía del artículo de Jason Henry  de una “rave de péptidos” en San Francisco en que hay un tipo con guardapolvo y botas negras, con la jeringa blanca y anaranjada en la mano y haciendo lo que hacen los adictos a la heroína para convertir un polvo en líquido inyectable. El público es una pequeña multitud de gente con latas de White Clave en las manos. Y sobre la mesa donde desarrolla su demo hay un código QR y la palabra “Limitación de responsabilidad”.

Una locura

El artículo no dice si alguien ha muerto últimamente a causa de esto, pero esta moda parece haber crecido. “Según los datos de la aduana de EE.UU. se duplicaron las importaciones de compuestos de hormonas y péptidos de China, llegando a US$328 millones en los primeros tres trimestres de 2025 a partir de los US$164 millones en el mismo período de 2024”, indica la autora de la nota Jasmine Sun.

Los péptidos no son tan caros. El artículo señala una forma de Ozempic, una imitación que es ejemplo de péptido, y que se vende a unos US$200 por mes. Pero el tipo de péptido que Sun describe que usan los influencers y los fundadores de tecnológicas no tiene que ver con solo conseguir el polvo, añadir el líquido e inyectártelo.

Por ejemplo, la cofundadora de una startup de IA B2B de poca monta comenzó con su hábito al inyectarse microdosis de semaglutida y luego sumó cinco péptidos más: “MOTS-c, epitalon, GHK-Cu, Ipamorelina y Kisspeptina-10”. Paga entonces US250 más para enviar sus polvos a un laboratorio d ela República Checa donde verifican la pureza.

Hay otra líder de negocios, la CEO de una versión racionalista del evento Burning Man que se conoce como “Vibecamp”, que toma BPC-157, tb-500 y retatrutida, pero en un momento por accidente se aplicó demasiado de la última y tuvo taquicardia y se le empezó a caer el cabello. Utiliza una app, monitorea sus signos vitales mientras duerme, y se hace estudios de sangre con regularidad.

Bryan Johnson, el tipo famoso por decir abiertamente que no quiere morir, como nos sucede a todos, respondió a esa experiencia universal convirtiéndose en un circo unipersonal en las redes donde posteó cantidad de fotos en las que su piel traslúcida parece húmeda y delgada, y ha enfermado debido a los péptidos.

Cuando se le preguntó por eso, dijo que hay que ser cautelosos, que le gustan porque mejoran su cabello y su piel pero que “no hay muchos estudios ni investigación sobre muchos péptidos por lo que no se los puede meter a todos en la misma bolsa sino que hay que investigar, ser medidos, y acudir a un proveedor confiable”.

Uno podría argumentar que lo dice porque no quiere que lo demanden (ya tiene varios juicios en curso). Pero lo que hay que recordar es que este tipo repite lo mismo cada vez: no quiere morir.

Compartir esta historia

Artículos relacionados