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Spielberg se arrepiente de la influencia negativa que ha tenido Tiburón en la propia especie

El director habla de todo lo que ha repercutido negativamente su clásico del cine en los tiburones a lo largo de los años.

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Steven Spielberg pide perdón por su película Tiburón
Poster de la película
Imagen: Tiburón

¿Se puede culpar a un director de cine por lo que su película ha generado en el ser humano? Posiblemente no, pero para el mismísimo Steven Spielberg, la tiene, y mucha. El legendario director ha entonado el mea culpa por su clásico Tiburón, y todo lo que ha repercutido negativamente en la especie a lo largo de los años.

Y es que, hoy podemos decir que hubo un antes y después de la película. Los tiburones pasaron a ser durante mucho tiempo el mayor temor de miles de personas cuando se metían en el agua, fuera o no una posibilidad real. Un trauma que con el paso del tiempo probablemente ha disminuido, pero cuyas consecuencias van más allá.

Como muchos recordarán, la película se estrenó en 1975 y se convirtió en la gran sensación cinematográfica. Desafortunadamente, su representación de un enorme tiburón blanco como una máquina de matar con un gusto insaciable por los humanos llevó a muchos pescadores a cazar tiburones como trofeos. Y esa es una consecuencia sobre la que Spielberg ha tenido décadas de culpa.

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Como explica en Hollywood Reporter a la pregunta del periodista sobre cómo se sentiría al estar en una isla desierta rodeada de agua habitada por tiburones:

Esa es una de las cosas que todavía temo: no ser devorado por un tiburón, sino que los tiburones estén de alguna manera enojados conmigo por el frenesí de alimentación de los pescadores locos que sucedió después de 1975, lo cual realmente, y hasta el día de hoy, lamento, tanto por el guión como por la película. Realmente lo siento.

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No solo eso. Al parecer, Peter Benchley, quien escribió el libro de 1974 en el que se basó la película de Spielberg, también se disculpó públicamente por su papel en la fuerte caída de la población de tiburones, una que George Burgess, director del Programa de Florida para la Investigación de Tiburones en Gainesville, describió como una “una fiebre colectiva de testosterona” que “se extendió por la costa este de los Estados Unidos”.

Al parecer, Benchley se arrepintió tanto de lo escrito que pasó parte de su vida después de la publicación del libro haciendo campaña para salvar a las criaturas oceánicas (que su libro había vilipendiado). “Sabiendo lo que sé ahora, nunca podría escribir ese libro hoy”, dijo en 2006 [Hollywood Reporter]