Illustration: Andrew Liszewski (Gizmodo), Universal Pictures

Puede que no te hayas dado cuenta por el brillo de obras maestras como Jurassic Park, Jaws o E.T., pero Steven Spielberg se ha convertido en un se√Īor mayor. El director que construy√≥ los sue√Īos de tu infancia cumpli√≥ 71 en diciembre. Eso no es lo malo.Lo malo es que sus opiniones p√ļblicas han envejecido muy mal.

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Tener muchos a√Īos no es indicativo de estar viejo. Jane Fonda tiene 80 a√Īos y habla de justicia social como lo har√≠a un adolescente en Tumblr. El problema es que Spielberg ha entrado de lleno en el territorio de ese meme de Los Simpson en el que el abuelo le grita a una nube. La semana pasada, el director asegur√≥ que las pel√≠culas de Netflix no deber√≠an competir por los Oscar, sino por los Emmys.

En realidad el director lleva tiempo quejándose de las películas que se exhiben solo durante unos días en cines pagados para obtener la calificación necesaria con la que competir en los Oscar y de paso beneficiarse de ciertas ventajas sindicales. Esa es una reivindicación muy noble contra un tipo de práctica más que discutible, pero de ahí a decir que las producciones de Netflix tengan que competir por un Emmy...

Ese es justo el tipo de comentario geriátrico que sugiere que el cine a la antigua usanza tiene más calidad que contenidos para la televisión como Westworld o The Americans. Muchos pensábamos que esa raída manera de ver alguna diferencia entre cine o televisión había muerto el día que Tony Soprano se reunió con Big Pussy en el barco, pero parece que no.

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Por el amor de dios, Merryl Streep, que tiene m√°s Oscar que Spielberg acaba de firmar por la segunda temporada de Big Little Lies y la ganadora de un Oscar Allison Janey sigue deslumbrando en la sitcom Mom de la CBS.

Mientras tanto, Spielberg no solo la emprende contra los estrenos en streaming. También tiene algo que decir sobre el que se supone que será el futuro del entretenimiento, la realidad virtual. En una entrevista a Fandango en la que aseguraba que le gustaría viajar en el tiempo para documentar la guerra civil y la esclavitud, Spielberg comentó brevemente lo que la parecía crear un lenguaje cinematográfico para la realidad virtual:

Creo que es mucho m√°s dif√≠cil narrar una historia en VR porque es imposible mantener la atenci√≥n del espectador donde el director necesita que est√©. Es muy complicado hacer que el p√ļblico mire donde t√ļ quieras que mire y la realidad virtual les da tantas opciones que pierden el hilo completamente. Es un sistema mucho m√°s duro a la hora de desarrollar una narrativa.

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Photo: AP Images

Es una queja válida. En la realidad virtual un director no puede controlar la historia desde el punto de vista visual como lo hace en una película convencional. Los directores siguen percibiendo el mundo como si se desarrollara en el escenario de un teatro y las tecnologías de VR obligan a pensar en un mundo mucho más inmersivo. Spielberg, en su día laureado como un visionario del cine, no parece no querer molestarse en siquiera concebir este nuevo lenguaje.

La narativa en realidad virtual est√° en pa√Īales ahora mismo. Est√° en la misma fase que The Great Train Robbery, aquel corto de 1903 en el que un tren se acercaba a la c√°mara y los aterrados espectadores de aquella brujer√≠a se apartaban del camino para que no los arrollara. De momento la realidad virtual es capaz de proporcionar alguna que otra punzada de emoci√≥n, pero le falta sofisticaci√≥n o complejidad. Sin embargo, tiene un potencial enorme, y Spielberg sencillamente est√° demasiado mayor como para siquiera valorarlo.

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Spielberg se ha convertido en ese se√Īor mayor que se enfada con su computadora porque hace cosas que no entiende y se pregunta por qu√© todo el mundo escucha m√ļsica en streaming cuando los casettes funcionan perfectamete. A todos nos preocupa que la tecnolog√≠a nos sobrepase porque no tenemos la energ√ßia suficiente como para que nos importe. A Spielberge parece que ha dejado de importarle.