Cuando éramos niños, nuestras manos se convertían en sables láser, raquetas o revólveres del salvaje oeste. Aquellos juguetes imaginarios cobraban vida con un poco de voluntad a la hora de hacer ruidos con la boca. Los niños de hoy, en cambio, ya no necesitan gritar «¡¡Bang, bang!!» Para eso está Moff; un brazalete que genera…