Los investigadores observaron a los gorilas del zoo de Atlanta haciendo un ruido, que era una mezcla entre estornudo y tos, cada vez que requerían su atención
Los investigadores vieron a los chimpancés aplicar insectos a las heridas docenas de veces durante un lapso de 15 meses
La sorprendente observación podría proporcionar nuevos conocimientos sobre la evolución humana temprana