Sabemos muy bien por qué se producen enormes socavones como el de la imagen de arriba – desde la acción de aguas subterráneas, a procesos de erosión por sufusión pasando por la propia acción humana (minas abandonadas, excavaciones…). Pese a conocer su origen, son imposibles de predecir, y muy peligrosos. El resultado son terroríficos agujeros…