El reciente arreglo de Anthropic por U$1,5 mil millones podría abrir las compuertas a más editoriales para que demanden a compañías de IA por el uso de contenido con derechos de autor.
Esta semana el grupo Britannica, editores de la Enciclopedia Británica y el diccionario Merriam-Webster, demandaron a Perplexity. Presentaron la denuncia el miércoles en un tribunal federal de Nueva York, y acusan a la popular startup de IA de infringir los derechos de autor y marca de Britannica, afirmando que su motor de respuestas afecta los ingresos de la editorial.
Perplexity, fundada en 2022, hace alarde de ser “una navaja suiza de IA para encontrar información y satisfacer la curiosidad”. La compañía apareció recientemente en los titulares de las noticias, cuando en agosto ofreció U$34,5 mil millones para comprar el navegador Chrome de Google.
Perplexity es conocida por su motor de respuestas, que toma datos de Internet y responde rápido y con resúmenes fáciles de leer. Britannica dice que esos resúmenes suelen levantar su contenido literalmente y sin permiso, y que eso desvía a lectores que podrían visitar sus sitios, un tráfico que para la compañía representa suscripciones e ingresos por publicidad.
“Perplexity afirma ser el primer motor de respuestas del mundo pero esas respuestas que brinda muchas veces son respuestas de Britannica”, dijo en un comunicado de prensa Jorge Cauz, CEO del Grupo Britannica.
No es la primera vez
Esta no es la primera contienda legal para Perplexity. El año pasado, Dow Jones de Rupert Murdoch, compañía madre de The Wall Street Journal y el New York Post, acusó a la startup de copiar ilegalmente su trabajo.
Sin embargo, esta nueva demanda llega a pocas semanas de que Anthropic acordara pagar U$1,5 mil millones como acuerdo por las denuncias de que utilizó millones de libros pirateados para entrenar a su chatbot Claude, lo que dio la señal de que para las editoriales una denuncia puede dar como resultado grandes compensaciones.
Desde el surgimiento de las herramientas de IA como ChatGPT y Claude, las editoriales han insistido en que las firmas tecnológicas paguen por usar su contenido. Las compañías de IA dependen de material publicado y muchas veces con derechos de autor, como sitios web, periódicos, publicaciones académicas y libros, con los que entrenan a sus grandes modelos de lenguaje y responden a las preguntas de los usuarios.
Por ejemplo, OpenAI sigue en litigio con The New York Times desde 2023, aunque tanto OpenAI como Google han firmado acuerdos de licencia con medios como News Corp y Reddit, con el fin de evitar choques futuros. Perplexity anunció en agosto que pronto comenzaría a compartir parte de sus ingresos con las editoriales cuyos artículos de noticias utiliza para responder preguntas de los usuarios.
¿Por qué demanda Britannica a Perplexity?
La denuncia de Britannica afirma que Perplexity recorrió sus sitios, copió y republicó artículos sin permiso, e incluso atribuyó respuestas alucinadas generadas por IA a la marca, pudiendo dañar su reputación. Britannica argumenta que esas acciones violan la ley de marcas y de derecho de autor.
Además Britannica dice que puede crear contenido gracias al dinero que ingresa por suscripciones y publicidad, y acusa al motor de respuestas de Perplexity de impedir el rendimiento de esas inversiones al “canibalizar el tráfico” hacia sus sitios.
La compañía busca compensación por daños y perjuicios, sin especificar el monto, y una orden judicial que prohíba el uso futuro de su contenido.
Gizmodo se puso en contacto con Perplexity para obtener información, pero hasta el momento no han respondido.