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Ciencia

Tres experimentos psicológicos que revelaron lo peor del ser humano y hoy serían prohibidos

Algunos de los estudios más influyentes de la psicología se realizaron con metodologías que hoy serían consideradas inaceptables. Desde la obediencia ciega hasta el miedo inducido en bebés, estos experimentos marcaron la disciplina y, al mismo tiempo, sentaron las bases de normas éticas que hoy protegen a los participantes frente al daño psicológico.
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A lo largo del siglo XX, la psicología realizó experimentos que pusieron a prueba los límites de la mente humana y de la propia ética científica. Aunque aportaron hallazgos fundamentales, su diseño expuso a los participantes a altos niveles de estrés, manipulación y sufrimiento. Hoy, bajo los códigos actuales, serían ilegales. Repasamos tres de los estudios más impactantes que cambiaron la historia de la disciplina y obligaron a redefinir la investigación psicológica.


Milgram y la obediencia a la autoridad

En 1963, Stanley Milgram investigó en Yale hasta dónde podía llegar una persona al obedecer órdenes que contradecían su conciencia. Los voluntarios aplicaban supuestas descargas eléctricas a “alumnos” por cometer errores, escuchando gritos falsos de dolor. El 65% llegó a la descarga máxima de 450 voltios. El experimento reveló que la obediencia ciega puede llevar a personas comunes a cometer actos atroces. Sin embargo, el elevado nivel de angustia causado a los participantes lo convierte en un ejemplo de prácticas hoy inaceptables.


La prisión de Stanford: el poder de los roles

En 1971, Philip Zimbardo recreó una cárcel en la Universidad de Stanford con estudiantes como “guardias” y “prisioneros”. Lo que empezó como un estudio sobre los roles sociales pronto derivó en abusos psicológicos, humillaciones y violencia. Los guardias adoptaron conductas autoritarias extremas y los prisioneros, en su mayoría, aceptaron pasivamente el maltrato. El experimento, previsto para dos semanas, se canceló en apenas seis días. Su impacto mostró cómo el poder y el contexto pueden transformar la conducta, pero también lo peligroso de carecer de límites éticos claros.


El pequeño Albert: el miedo condicionado en un bebé

En 1920, John B. Watson y Rosalie Rayner demostraron que el miedo podía ser aprendido. Utilizaron a un bebé de nueve meses, conocido como “Albert”, al que expusieron a animales mientras producían ruidos fuertes. El niño desarrolló una fobia hacia la rata blanca y objetos similares, sin recibir posteriormente ayuda para superar ese miedo. La ausencia de consentimiento, la vulnerabilidad del participante y la falta de seguimiento convierten este estudio en uno de los más cuestionados de la historia de la psicología.


El legado ético de estos estudios

Aunque hoy serían prohibidos, estos tres experimentos marcaron un antes y un después en la psicología. Además de aportar claves sobre la obediencia, el poder y el miedo, contribuyeron a establecer normas éticas modernas: consentimiento informado, protección del bienestar psicológico y prohibición de provocar daño. En definitiva, mostraron que comprender la mente humana no puede lograrse a cualquier precio.

Fuente: Infobae.

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